Distribución de la riqueza: la ley del embudo

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Según el informe publicado recientemente por Oxfam, el 82% de la riqueza mundial en el 2017 estuvo concentrada por el 1% de la población mundial más rica, y desde el 2010 la riqueza de este grupo económico se ha incrementado en un 13% anual, lo cual significa que ha crecido seis veces más rápido que los salarios de las personas trabajadoras, cuya tasa apenas alcanza el 2% anual.1

Esta tendencia también está presente en América Latina en donde el 10% más rico de la población concentra el 68% de la riqueza total, y el 50% más pobre solo accede al 3.5% de dicha riqueza. Es así que la riqueza de mil millonarios latinoamericanos durante el último año creció en 155 mil millones de dólares, que serían suficientes para acabar casi 2 veces con toda la pobreza monetaria por un año dentro de la región.

Entre los principales factores que facilitan esta concentración se encuentran las grandes ganancias que obtienen estas fortunas a expensas de los trabajadores, ya sea por la reducción de salarios y de las condiciones laborales o por los beneficios económicos que los favorecen, así las brechas de desigualdad y niveles de pobreza se incrementen aún más. Una muestra en la región es que el 16% de los trabajadores asalariados y el 28% de los trabajadores independientes se encuentran en situación de pobreza2.

La Organización Mundial del Trabajo (OIT), estima que 1 de cada 3 personas con trabajo residente en países en desarrollo vive en la pobreza, a esto se suma que la esclavitud moderna está en aumento, ya que solo en el 2016, 40 millones de personas trabajaban como esclavos y de ellas más del 50% en trabajos forzosos.3

En la actualidad proliferan los empleos temporales no solo dentro de los países en desarrollo sino también en los países desarrollados, trabajos que obligan a las personas a recibir salarios pocos dignos y a tener una escasa o nula cobertura de protección social.

Estas riquezas aumentan aún más como consecuencia de la evasión y la elusión fiscal, según el economista Gabriel Zucman el 1% más rico del mundo evade o elude impuestos por valor de 200 000 millones de dólares4 y en el caso de los países en desarrollo dejan de recaudar 170 000 millones de dólares como consecuencia de los beneficios de las empresas y de los súper ricos5.

En el caso de América Latina los niveles de desigualdad en la distribución de los ingresos han disminuido durante la última década, como consecuencia del aumento del ingreso en los hogares de los quintiles más bajos, sin embargo el ritmo al cual venía reduciéndose la desigualdad se ha desacelerado significativamente.6

De acuerdo a CEPAL, es importante tener en cuenta que las brechas existentes en la distribución de ingreso se acentúan aún más, y que la desigualdad en la posesión de bienes materiales (propiedades e inmuebles) y financieros (activos, depósitos) es más profunda y rígida que la que se observa en los ingresos7.

Participación en el ingreso total

Presión Tributarial del Gobierno Central

La desigualdad en el Perú
Según Oxfam,8 la desigualdad en el Perú, se encuentra en un periodo de estancamiento desde el 2014. Lamentablemente no se supo aprovechar el boom económico que el país registró en años anteriores para impulsar medidas y políticas sociales y económicas que permitan acortar las brechas.

Uno de los principales objetivos oficialistas es el ingreso de Perú a Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), sin embargo para ello se requiere una reforma tributaria en donde el grueso de la carga fiscal recaiga en el impuesto a la renta y no al consumo, tal como sucede en los países miembros.

Sin embargo, nuestra presión tributaria apenas bordea el 13% del PBI, situándose muy por debajo de los estándares de los países de la OCDE. Además, tenemos la más baja tasa de los últimos años, y según Sunat los beneficios tributarios (exoneraciones) le cuestan al Perú alrededor de S/.16,498 millones de soles, monto equivalente al 2.2% del PBI.

En esa misma línea los niveles de evasión al IVA y al impuesto a la renta se han incrementado representado aproximadamente el 3.5% y el 5.4% del PBI respectivamente.9 Situaciones que deben ser revertidas no solo para facilitar nuestro ingreso a este grupo de países, sino para mejorar la calidad de vida de la población.

Diversos autores, asocian esta desigualdad a los conflictos sociales y la emergencia de populismos o posiciones extremas de izquierda o derecha, en países desarrollados y subdesarrollados. Debemos debatir cuál es la mejor estrategia para crecer sostenidamente, disminuir la pobreza y la desigualdad, mejorando el nivel de vida de la población.

Está claro que no es el modelo en curso, pero no basta criticarlo, sino que hay que proponer alternativas. Para crecer, invertir en innovación, ciencia y tecnología, diversificar la estructura productiva y exportadora, impulsar políticas sociales adecuadas y redistribuir, se requiere aumentar sustancialmente la presión tributaria. Pero, pagando más a los que ganan más.

1 Oxfam (2018). Premiar el trabajo, no la riqueza.

2 Ibídem

3 OIT (2017), Perspectivas sociales y del empleo en el mundo – Tendencias 2017.

4 A., Niels, J. y Zucman, G. (2017). Tax Evasion and Inequality.

5 G. Zucman (2015). The Hidden Wealth of Nations.

6 CEPAL (2017) Panorama social de América Latina 2017

7 CEPAL (2017) Observatorio de Igualdad de Género de América Latina y el Caribe, Santiago

8 Oxfam( 2017)’Brechas latentes: Índice de avance contra la desigualdad

9 Exposición del superintendente de la Sunat ante el Congreso de la República del Perú (06.12.2017)