Diplomacia: EEUU, Rusia y China revisitan a Maquiavelo

Obama en política exterior fue anti-maquiavélico, porque practicó “unir para no reinar”, unió a Rusia y China al confrontarlas simultáneamente. Dejó así de lado más de 40 años de política exterior maquiavélica (creada por Kissinger) de acercase a China para contener a Rusia. Ahora Trump quiere regresar al maquiavelismo, pero al revés, quiere acercarse a Rusia para contener a China, que para él es la potencia rival más peligrosa.

A Rusia le conviene el acercamiento con los Estados Unidos para levantar las sanciones económicas que sufre por el conflicto en Ucrania y poner en vigor su acordada explotación conjunta con los Estados Unidos del petróleo del Ártico. Sin embargo, a Rusia le es muy difícil alejarse de China, porque tiene con ella una sólida alianza estratégica para convertir el gran espacio euroasiático en un emporio económico con inversiones chinas y energía rusa.

China, como Rusia en Ucrania, tiene una confrontación con los Estados Unidos en el Mar del Sur de la China. Esta confrontación se ha agudizado recientemente con el reforzamiento de la alianza militar entre los Estados Unidos y el Japón, y por el coqueteo de Trump con Taiwán. Sin duda, China necesita a Rusia para balancear esta alianza y también para tener acceso seguro al gas ruso. Pero a pesar de esto, China y los Estados Unidos necesitan buenas relaciones, la primera para mantener su gran acceso al mercado norteamericano y el segundo para mantener su gran acceso al capital chino.

Como se puede apreciar, los Estados Unidos, China y Rusia ya no tienen, como en la guerra fría, intereses nacionales absolutamente divergentes sino que ahora también tienen intereses nacionales que son convergentes. Esto último se debe a que tanto Rusia como China son hoy economías capitalista conectadas entre ellas y también con el capitalismo norteamericano. Todo esto hace que las relaciones entre estas tres potencias sean un enredo de intereses divergentes y convergentes.

Si Nicolás Maquiavelo estuviera vivo y los dirigentes de los Estados Unidos, Rusia y China le pidieran consejo sobre qué deben hacer ante la complejidad de sus relaciones, este probablemente les diría que ninguno de ellos puede ser el Sheriff de un mundo que es hoy muy anárquico y violento y que lo mejor que podrían hacer es cogobernar el mundo, repartiéndose zonas de influencia.

A grosso modo, los Estados Unidos tendrían como la zona de influencia Europa Occidental, Japón, Corea del Sur y América Latina; Rusia: Europa del Este y las ex-repúblicas soviéticas; China: el mar del Sur de la China, el Sudoeste de Asia y Corea del Norte.

Además, Maquiavelo les pediría que pacten una alianza tripartita para luchar contra el cambio climático, el terrorismo y la proliferación nuclear.

Putin aceptaría el planteamiento de Maquiavelo porque él es por naturaleza maquiavélico, Xi Jinping, también lo aceptaría porque la China tiene una prudente tradición estratégica milenaria inspirada en el Sun Tzu. En cambio Trump, que nunca leyó a Maquiavelo ni el Sun Tzu, no aceptaría, respondería altivo ¡America First!

Se vienen tiempos difíciles.