Desprecio, evaluación y conducción

El fujimorismo prometió derogar la ley. Pero no lo ha hecho, se limitaron a ofrecer facultades legislativas al Ejecutivo para que este derogue las evaluaciones punitivas (si, como no…).

Algunas personas se preguntan ¿por qué siguen protestando los maestros? Y claro, la duda puede ser válida, si tomamos en cuenta que ya se han conseguido la mayoría de sus reivindicaciones. No obstante, esta huelga ha revelado una realidad que va más allá de los justos reclamos económicos.

“Que se vayan a la punta del cerro a seguir con su mediocre huelga”. Ese ha sido uno de los inaceptables comentarios publicados en las redes sociales, a raíz de la movilización que los docentes realizaron en uno de los símbolos más exclusivos de las clases altas limeñas, el parque Kennedy de Miraflores.

Lamentablemente este tipo de frases que revelan el nivel moral e intelectual de sus perpetradores (y en última instancia de confrontación entre clases sociales), no es un hecho aislado.

La mayoría de comentarios a una publicación en el Facebook de activistas por los derechos de los gatos de ese distrito opinaba en ese sentido: “Ptm es enserio? Que tiene q ver el parque kennedy con su huelga. Que se queden en el centro de lima y no arruinen zonas residenciales!”/“Vagos, inútiles e incapaces, para qué se atreven ser docentes”/“Delincuentes que dicen ser docentes, qué culpa tienen los inocentes gatos de su incapacidad?”/“Que los saquen del parque a esa gente..parA proteger alos gatos” (sic).

Cuando en una sociedad las preocupaciones por los gatos miraflorinos se convierten en artefacto petimetre y no en un compromiso respecto a toda injusticia cometida contra cualquier ser vivo, cuando nos duele que estos animalitos se vean perturbados y no que los maestros traguen gas todos los días, algo se está pudriendo en el Perú.

Tampoco se trata de comentarios de terceros, el maltrato que expresa esa herencia colonial de país fracturado, proviene de lo más alto de la sociedad burguesa. Alan García decía en un mitin el 2007: “No vamos a permitir que un grupo de ociosos pretenda enseñar a nuestros hijos” (habría que recordarle a su madre, que también fue profesora y huelguista).

Marcha protestas huelga maestros profesores

EL ACTA NO FIRMADA
Las actitudes descritas son las mismas que ha mantenido el actual gobierno y una de las claves para entender la lógica indignación de los docentes y la falta de acuerdos. Del jueves 17 al domingo 20 de agosto el Ejecutivo por fin accedió negociar con los miembros del Comité Nacional de Lucha de las Bases Regionales del SUTEP.

No obstante, dejaron sentados a sus representantes por más de 6 horas en una sala de espera con asientos más duros que los del Metropolitano (mientras a los periodistas los atendían en sofás con bocaditos y todo). Cuando a los congresistas que usaron como mandaderos subieron al piso 12 a interceder con la alta dirección, esta les indicó que se había dispuesto un filtro por el cual de los 30 representantes 24 no podían sentarse con la ministra, pues tenían vínculos con el “terrorismo”.

Luego de varias paseadas por el ascensor a los congresistas, la alta dirección cambió de criterio y consintió recibirlos (lo lógico es pensar que fue porque se convencieron de que no eran “terroristas”); pero bajo la condición de que dejen fuera a su máximo dirigente: Castillo (o sea, seguían pensando que eran “terroristas”, pero ahora accedían a hablar con unos “terroristas” y no con otros “terroristas”).

Imagino que a esas alturas los profesores tendrían que controlarse para no darse de cabezazos y exclamar: “¡Por favor decídanse! ¡Somos o no somos terroristas!” Y tendrían razón, pues si lo son, deben probarlo y actuar en consecuencia; y si no, no los pueden discriminar. Si el Poder Judicial no determina que han cometido delito, el gobierno no los puede tratar como delincuentes. Así funciona un estado de derecho. ¿Hay que explicárselo a los funcionarios con manzanitas?

Al final la historia terminó en una pre acta con la que los sindicalistas habrían estado de acuerdo, salvo en el tema de las evaluaciones, por lo que al final no la firmaron. Sobre el resto se repiten la mayoría de los acuerdos de las actas anteriores, pero se presentan novedades: el compromiso de “una norma con rango de ley que permita la jubilación anticipada para los docentes nombrados en la carrera pública magisterial, a partir de los 55 años”.

Con el reclamo de los auxiliares se consigue abrir una mesa técnica que aborde su especial problemática. En cuanto a la deuda social por preparación de clases, se amplía al 100% los S/. 200 millones destinados (es decir S/. 60 millones más). Y se agrega algo importante, mesas técnicas de trabajo “para la revisión, entre otros, del diseño curricular nacional, con la participación de representantes del MINEDU y de los representantes de las Bases Regionales del SUTEP”.

O sea la posibilidad de incidir en las políticas públicas con planteamientos serios por parte de los que si conocen en los hechos la realidad del sector.

EVALUACIONES Y DIRECCIÓN DE LA HUELGA
Sobre las evaluaciones hay mucho que decir y no nos alcanzaría el espacio. Solo me referiré a las salidas políticas de la huelga respecto a este punto. En el acta no firmada se dejaba constancia del acuerdo de las bancadas del Congreso de un proyecto de Ley “que modifica el artículo 57 de la Ley N° 28044 y el artículo 23 de la Ley N° 29944” (los artículos que castigan con los despidos).

Agregando que mientras dure el proceso del proyecto “durante el presente año la evaluación se enfocará en un programa de capacitación”. Es decir que no habría despidos. El único proyecto de ley presentado que conocemos es el N° 187-2017-CR (Frente Amplio). En este se establece que los profesores que desaprueben la tercera evaluación no serán separados de la carrera, si no que no podrán ascender. Considero que esa salida aunque momentánea hubiese dado un respiro a la lucha.

Por supuesto, es muy fácil decirlo desde afuera. Los profesores tienen elementos suficientes para no creer en los acuerdos políticos de las bancadas del Congreso. No obstante, es válido preguntar ¿por qué sí se debería prestar atención a las promesas de Fuerza Popular y no a las del resto?

El fujimorismo prometió derogar la ley. Pero no lo ha hecho, se limitaron a ofrecer facultades legislativas al Ejecutivo para que este derogue las evaluaciones punitivas (si, como no…). Los naranjas se lavaron las manos, no se debió confiar en sus promesas. Así estas promesas fueran viables, así la bancada naranja censure a la ministra, ¿eso solucionaría el problema? Lo más preocupante es ¿cuál es el mensaje que le damos a la población? ¿Que toda alianza es posible, que es bueno resucitar al fujimorismo como un sector que está al lado del pueblo con tal de conseguir un beneficio? Eso es grave. ¿Dónde queda la labor pedagógica del maestro dirigente?

No sé hasta qué fecha debe durar la huelga (esta no es un fin en si misma, es un instrumento), pero es importante que termine con la misma moral y orden con que comenzó. Solo puedo agradecer a los huelguistas por enseñarnos un poco de dignidad y recordarles este pasaje de la historia de hace 25 años: Cuando el entonces Teniente Coronel Hugo Chávez Frías fracasara en su intento de levantamiento cívico militar, este llegó a un acuerdo con el gobierno por el cual al comprobar que no tenía posibilidades de triunfo se entregaba y comunicaba a sus compañeros que aún se encontraban luchando: “lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital”.Unos años después lo que fuera una derrota militar, se convirtió en una victoria ética y política que transformó para siempre la historia.