Cuando los indígenas dicen: ¡PRESENTE!

Niños indígenas amazónicos

En los últimos dos años los gobiernos han procurado, a través de políticas, asegurar el reconocimiento a los pueblos indígenas del Perú, sus lenguas y culturas, pero además para preservarlas, promoverlas y contrarrestar de esa forma la discriminación.

En el 2005 la política para la transversalización del enfoque intercultural; luego un plan de acción elaborado por SERVIR para asegurar dicho enfoque en procesos priorizados por este organismo; la ley que regula el uso, preservación, desarrollo, recuperación, fomento y difusión de las lenguas originarias del Perú; su respectivo reglamento; y recientemente, PPK presenta la política nacional de lenguas originarias, tradición oral e interculturalidad, hija de la anterior ley.

Si bien no son las primeras políticas de promoción de los pueblos indígenas de carácter intersectorial e intergubernamental, se evidencia una disposición del anterior y actual gobierno por saldar una deuda histórica con los más de 4.5 millones de peruanos de los diversos pueblos originarios que poco o nada se han beneficiado del aparente desarrollo del país. Y es que estamos hablando de un 15% de peruanos y peruanas a quienes la salud y la educación no les llega o llega de mala calidad; en donde se concentra la pobreza, y para quienes sus territorios son constantemente profanados, invadidos y hasta destruidos por la industria extractiva.

PUEBLOS VISIBLES E INVISIBLES
La historia enseña que los pueblos consiguen derechos cuando se hacen visibles en los centros de poder. Los vemos en oleadas de migración forzada por pobreza, conflictos armados y sociales, en búsqueda de las oportunidades que sus territorios no les ofrecen, etc. Pero además, los vemos organizados, resistiendo, peleando por sus territorios, haciendo propuestas. Lamentablemente, también los vemos muertos a través de los medios buscando esa justicia que no llega.

Esto no solo sucede en el Perú. Por eso, a nivel mundial los marcos de derechos humanos han desarrollado instrumentos que comprometan a los Estados a actuar en beneficio de sus pueblos originarios y cumplir la responsabilidad que les compete con todos sus ciudadanos sin excepción.

DISCRIMINACIÓN
Uno de los grandes perjuicios de la discriminación es que nos pone unos lentes de distorsión de la realidad como resultado de la subordinación en la cual han quedado los pueblos originarios bajo el poder hegemónico. En lo cotidiano, se traduce en el distanciamiento que tomamos unos de otros por el hecho de ser “diferentes”, por no responder a los mismos parámetros que la cultura dominante impone y que se expresa en: como nos vemos, hablamos, vestimos y nos manifestamos con nuestras cosmovisiones.

La reacción, frente a la presencia de nuestros compatriotas indígenas, es de extrañeza y rechazo si es que los encontramos en los ámbitos académicos, medios de comunicación, artes, política, etc. Felizmente, y a favor de la construcción de nuestra nación, los vemos incorporándose progresivamente en estos distintos espacios tradicionalmente ajenos, favoreciendo con ello nuestra conciencia social sobre lo que significa ser peruano con todos sus pueblos y su riqueza pluri e intercultural.

¿PAÍS ESQUIZOFRÉNICO?
Las políticas mencionadas, sin duda favorecen la democracia en el país y el combate a la discriminación, y favorecen el ejercicio de los derechos de nuestros pueblos indígenas. No obstante, por otro lado, la economía sigue basada en las mismas industrias que amenazan los recursos naturales presentes en los territorios indígenas, sus fuentes de agua, los cerros, las tierras y todos aquellos seres de la naturaleza que le dan sentido a su existencia. Entiéndase que esto no niega las interesantes iniciativas, pero es muy probable que bajo la misma política económica, los pueblos indígenas pueden no solo perder la lengua y ver minada su cultura, sino sus propias vidas, como ya viene sucediendo.

El 10 de agosto, al día siguiente que PPK presentaba la política nacional de lenguas originarias, tradición oral e interculturalidad, Tania Pariona, congresista indígena quechua por la Región Ayacucho, presentaba en quechua una propuesta de ley para declarar el 27 de mayo como día nacional de las lenguas originarias. Muy simbólico. Como sabemos la propuesta fue rechazada. ¡Vergonzoso! Con este acto la mayoría de los padres de la patria reforzaron la idea tan enraizada en el imaginario común que las lenguas originarias son de menor valía, que son lenguas domésticas, ocultas y que las leyes (que son para todos) no merecen estar escritas en otra lengua que no sea el castellano, negando implícitamente el valor de las otras lenguas.

CAMINOS DE PIEDRA
El camino hacia la democracia y el ejercicio de los derechos fundamentales de todos los peruanos y peruanas, es largo pero no ajeno. Las políticas recientes son pasos importantes, pero no son suficientes. Hay roles que tenemos que asumir todos, pasando por el ejercicio íntimo de revisar nuestras propias actitudes y comportamientos discriminadores, creyendo que hay ciudadanos de primera y de segunda, que hay lenguas y culturas de mayor valía que otras, que hay ámbitos privativos para unos y otros. Esta tarea tiene que ser reforzada desde la escuela, agente socializador y formador fundamental. También en las universidades, los servicios públicos y los medios de comunicación que reproducen con tanta ligereza lo peor de nuestras sociedades.

Los que más han avanzado en el cambio de actitudes son los niños y niñas, ellos ven las personas a colores y no en blanco y negro como los adultos; sus cariños y respetos no tienen parámetros, son de retribución y no selectivos. Los niños y niñas llegan al mundo, libres y desprejuiciados, serán las familias y las instituciones las que se encargarán de minar su humanidad y llenarlos de visiones distorsionadas del mundo, de la vida y de los otros que son diferentes.

Tenemos la oportunidad de llegar al bicentenario como un país realmente libre e independiente del hegemonismo cultural y lingüístico y disfrutar juntos de nuestro maravilloso país.

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