Cuando el río suena,la educación no siempre escucha

El Perú está conmocionado por el desastre ambiental. Frente a la destrucción no solo hay que reconstruir, sino construir, dicen todos. Esto significa entender los ecosistemas y modificar de acuerdo a ello los entornos y estilos de vida; implica transformar las comunidades y construir una cultura ambiental. Todo esto se aprende pero hoy no se está enseñando… con la fuerza de años atrás.

Hasta el 2015 más de 15 mil escuelas públicas (18%) fueron reconocidas con banderas verdes por sus proyectos ambientales. Vincularon el cuidado de la naturaleza con el desarrollo de hábitos sostenibles y la construcción de mejores condiciones y horizontes de vida.Quioscos saludables, conocimiento de la biodiversidad y valor del agua, niños disfrutando y aprendiendo de la crianza y cultivo de especies, espacios escolares reverdecidos, materiales educativos reinventados utilizando piedritas, hojas, y docentes mostrando su conocimiento ancestral sobre la naturaleza se conjugaron para imaginar y plasmar una educación distinta. Se rompieron los muros de las escuelas y se aprendió más y mejor al aire libre. Los estudiantes conocieron su región y los sabios de la comunidad vinieron a las escuelas.

Ahora, junto con los huaicos e inundaciones, el tema ambiental (“transversal” en el currículo) toca la puerta. La Política Nacional de Educación Ambiental, que hiberna o sobrevive en algunos rincones del MINEDU después que se disolviera la Dirección de Educación Ambiental, debe despertar de su letargo. Formar en ciudadanía ambiental es urgente.

La sociedad ha colocado en primer plano temas puestos al margen de las prioridades educativas. Así, cuando nadie lo esperaba, el currículo se vio sacudido por el debate sobre igualdad de género (“transversal”).Un mes atrás el espectáculo de ex-presidentes, ex ministros y similares acusados y/o presos por el caso Odebrecht desafió en silencio la enseñanza de historia y ciencias sociales colocando la cuestión ética (otro“transversal”) en la palestra.

Los tres temas: género, medio ambiente y ética rebalsan hoy la insuficiente y discursiva “transversalidad”. Son centrales y requieren una contraparte institucional en el MINEDU con fuerza, presupuesto y poder de decisión sobre el conjunto de accioneseducativas. Esta contraparte no existe y sólo ella puede garantizarque no se desplomen.