Cuando el futuro nos alcance

Luz Salgado

“Solo para pusilánimes”, es el título original de este texto de ficción, tomado de su blog, que nos advierte sobre lo que puede venir en el futuro próximo, con la arremetida fujimorista en marcha, después de la censura al ministro Saavedra.

Luz Salgado Rubianes, Presidenta del Perú, luego de la vacancia del Presidente Kuczynski por incapacidad física (senilidad) e incapacidad moral (caso Lava Jato) se colocó la banda que antes ella misma le pusiera a Valentín Paniagua y al mismo Kuczynski.

Un ciclo se cierra y comienza el periodo llamado por los fujimoristas como el de la “Restauración”. Para este fin, Salgado ha nombrado un gabinete de Ministros conformado por verdaderos expertos en gasto público que apuntalan, con el expendio requerido, la candidatura de Keiko Fujimori a la Presidencia del Perú.

Con Salgado en el Ejecutivo, Chacón en la Presidencia del Congreso y el Ministerio Público y el Poder Judicial no tan sutilmente capturado, los líderes opositores están detenidos y acusados de gravísimos actos de corrupción.

Gabinetes enteros de los gobiernos de Humala y Kuczynski, así como congresistas, procuradores y hasta jueces y fiscales que encarcelaron a Alberto Fujimori y a toda la (ahora ex) organización criminal, son parte de lo que la poca prensa opositora llama “Operación Mototaxi” en alusión al chat que hace unos meses usaba el cogollo de la bancada fujimorista.

El objetivo es “reescribir la historia” y “restaurar la verdad” como han señalado más de una, las célebres figuras del fujimorismo.

Como primer acto de su gobierno de transición, Luz Salgado indultó al ex Presidente Alberto Fujimori a cambio de un retiro familiar discreto ordenado por su hija. También a todos aquellos condenados por sus actividades ilícitas, incluyendo a Vladimiro Montesinos, del que no se tiene noticia desde su salida de la Base Naval del Callao, luego de 16 años de encierro.

Las órdenes de captura contra los parientes fujimoristas ya no existen. Los juicios prescribieron y regresarán de visita al Perú. Victor Aritomi es, nuevamente, embajador del Perú en el Japón lo que le permite un uso exclusivo y discreto de la valija diplomática.

El ex Presidente Kuczynski sufre arresto domiciliario en atención a su avanzada edad y a que el propio Congreso lo vacó por demostrar “signos de senilidad” lo que llevará a sus abogados a presentar, probablemente, una defensa basada en su inimputabilidad. Alan García (el único ex Presidente que no tiene proceso alguno) ha intervenido públicamente en favor de los ex Presidentes Humala y Toledo para que se mejoren sus condiciones carcelarias y se les envíe a la Diroes ahora que esta desocupada, gesto aplaudido en el fujimorismo por denotar su grandeza de espíritu.

Peor suerte han corrido los colaboradores más cercanos de Kuczynski – hoy presos – que lo alentaron, durante meses a no buscar ninguna confrontación con el fujimorismo. Desde la ya lejana censura al Ministro Jaime Saavedra –hoy Presidente del Banco Mundial asilado en los Estados Unidos– la lista de ministros censurados y congresistas desaforados ha sido tan larga como variada, aunque siempre se les acusó de corruptos sin prueba alguna.

Mientras el entonces Presidente deliberaba en si hacer o no hacer uso de la cuestión de confianza, el Congreso modíficó la Constitución y eliminó la posibilidad de ser disuelto. Aprovechó el verano del 2017 para autoconvocarse en dos legislaturas extraordinarias y consiguió el objetivo por unanimidad. Ningún Congresista, ni los del gobierno, querían soltar el curul.

Sin embargo, el objetivo era la vacancia. Por órdenes de Keiko Fujimori el Congreso “interpretó” que se podía vacar con mayoría simple (66 votos) porque esa fue la regla que se aplicó a Alberto Fujimori. Que años después, durante el gobierno de Toledo, el Tribunal Constitucional hubiera emitido una sentencia señalando que eran 88 los votos necesarios, no los obligaba. El actual Tribunal nunca se pronunció. No fue necesario. Su nueva composición también favorece al fujimorismo.

Araoz y Vizcarra también fueron vacados y detenidos por casos de gestiones pasadas. La sucesión presidencial cayó en Salgado, tal como estaba planeado. El único obstáculo es que se requiere elegir un nuevo Congreso pero para evitar las naturales molestias, se ha asegurado a los 72 leales fujimoristas que todos podrán reelegirse y tendrán “todo el apoyo” para sus campañas.

Los sectores empresariales han respondido en un Comunicado llamando a “preservar la estabilidad política y económica del país y a respetar las reglas democráticas que el fujimorismo ha cumplido en todo momento” y a participar en las elecciones generales que se celebrarán en abril del año 2018.

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