Cuadro clínico de un cínico

Carlos Moreno, el médico que alistaba un “negociazo” con fondos del Seguro Integral de Salud, y que obtuvo ingresos con la ausencia de reparación de equipos médicos del Hospital Arzobispo Loayza, es un ejemplo. En esta columna escribimos el 13 de octubre sobre una hazaña de Moreno: “Hay cosas más antiguas, como contratar con empresas privadas el alquiler de equipos que los hospitales poseían pero estaban averiados. ¡Y no se reparaban para perpetuar el negociado!”

“Jamás he manchado mis manos con dinero del Estado”, ha declarado el personaje, en una demostración de su imperturbable cinismo.

Su fisonomía moral quedó impresa en audios grabados en Palacio, y que fueron la causa de su caída. En estos se le escuchó decir:

“Ese negociazo, que tengo la gente que lo haga. Esa es nuestra mina de oro. No sabes la cantidad de plata que vamos a ganar”.

El diálogo era con un ejecutivo de clínica vinculada al Cardenal Juan Luis Cipriani.

Como todo culpable cogido con las manos en la masa pecuniaria, Moreno elude, torpemente, responsabilidades. Afirma, por ejemplo, que los delitos que se le imputan no fueron cometidos en el Hospital Arzobispo Loayza. Pero no niega los delitos.

Su pasado lo condena, y el veredicto público también. Moreno oculta que en el año 2013 fue acusado de negociación incompatible en agravio del Estado y se le impuso una pena de cuatro años de cárcel, luego suspendida por tres años. Se le impuso además el pago de cinco mil soles de reparación civil.

Antes, en el 2007, se le comprendió en la denuncia de una irregular adquisición de 59 ambulancias rurales para el ministerio de Salud.

No se agota ahí el currículo de Moreno. En el 2012, el periodismo desveló un conflicto de intereses, ya que él asesoraba a la empresa pesquera Velebit Group Perú SAC, que entonces abastecía de alimentos marinos al Estado. Moreno negó vínculos con esa empresa, pero se pudo establecer que trabajó para Miguel Baraka, gerente general de esta.

Más allá del caso clínico de un cínico, hay que ver en el affaire Moreno una expresión de la podredumbre moral que hiede en las altas esferas del poder, agravada por las reglas del neoliberalismo que aconseja ponerlo todo en manos privadas; mancillando principios y tradiciones como los de la profesión médica. El gran médico y sabio humanista Hugo Pesce denunció ese mal ético, allá por 1931, en un ensayo premiado en los Estados Unidos.

Ahora, Moreno, quien estuvo a punto de ser nombrado ministro de Salud por el presidente Pedro Pablo Kuczynski, ha recuperado su puesto de médico en el Loayza. Y hasta ha encontrado una defensa en la directora de ese nosocomio, Victoria Bao Castro. ¡Oh tiempos, oh costumbres!

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