Crisis del Perú, mientras entre PPK y FP se vislumbra Pacto negociado

El Perú atraviesa una coyuntura de crisis nacional, no solo en el fútbol y la clasificación al mundial. En el actual cogobierno neoliberal, la mayoría nacional vive el creciente deterioro y la precarización económica, social y política de sus derechos y condiciones de vida. El pacto gobernante entre PPK y el Fujimorismo, subordinados a la plutocracia financiera, atraviesa un nuevo momento de crisis y negociación.

El quiebre sísmico se da luego de una firme y urgente decisión de las máximas autoridades del Poder Judicial y la Fiscalía, ante el reclamo ciudadano y las exigencias democráticas, para superar la inercia y ampliar las nuevas delaciones de Barata (Odebrecht) en el caso Lava Jato sobre delitos de corrupción. Se abre así el camino para someter a juicio en el Perú las evidencias sobre responsabilidades gubernamentales de Keiko, Alan García, Toledo, Humala, e incluso posiblemente PPK, así como de varias empresas nacionales partícipes. Es un momento de viraje en la crisis de régimen que vive nuestra República sometida al lobismo neoliberal.

El Pacto Negociado Neoliberal está resquebrajado. Sus promotores buscan nuevos campos de negociación de la impunidad mientras se reposicionan para continuarlo, y acentuar el cierre del sistema político y de derechos ciudadanos. Ambos están de acuerdo en acentuar la precarización laboral y de los servicios públicos. Pero tienen diferentes prioridades para hacerlo.

Para unos, debe sancionarse a los fiscales y jueces que plantean firmeza en la lucha anticorrupción. El Fujimorismo pretende Censurar al actual Tribunal Constitucional, y nombrar desde el Congreso otro que manejen, como lo hicieron bajo la dictadura fujimontesinista. Y paralelamente cerrar el sistema electoral bajo su manejo. Quieren declarar inocente a Alberto Fujimori, y tener un Tribunal obsecuente, que les abra el camino electoral y el control del Estado, lo que acabaría con la Democracia, como lo hicieron en los años 90.

Para otros, debe acentuarse el acelerador privatista de PPK para entregar a sus amigos y quizá socios extranjeros (como Piñera, Techint y otros, bajo la batuta de Trump), el petróleo, el gas, los puertos públicos, el agua potable, al tiempo que amplían el endeudamiento y la privatización. De esta forma, desnacionalizando el país y privatizando el Estado, se licuarían las responsabilidades de la inmensa corrupción que padece el país.

Pero el pacto neoliberal cogobernante es rechazado por la mayoría del Perú. Es abrumador el rechazo a la corrupción así como el claro repudio de un indulto a Fujimori. Se critica la pésima gestión del gobierno para las tareas de reconstrucción ante las lluvias, enfangándose en nuevos actos de corrupción. En Piura y el Norte, se rechaza la entrega de los puertos peruanos y obras de infraestructuras a las empresas y amigos de Piñera y otros. En el Sur, se critica el abandono a la agricultura, industrias y comunidades, para favorecer un feroz extractivismo depredador en la minería. La ciudadanía enfrenta la precarización de la vida, por las altas tasas de interés, reducidos sueldos y pensiones, así como el endeudamiento leoninio en las obras del Estado. La ultra minoría plutocrática se hace más millonaria, mientras la mayoría nacional se empobrece, vulnerándose el conjunto de sus derechos de vida digna.