Crecen las avenidas de la ira

El presidente Pedro Pablo Kuczynski pidió a los maestros el miércoles por la noche que regresen a las aulas. La respuesta ha sido continuar la huelga y ensanchar el apoyo popular, laboral y estudiantil. Esa ha sido la reacción frente a un mensaje que no ofrecía diálogo y negociación, sino amenazas: “No podemos aceptar que ideologías violentistas, como las que apoya un movimiento de origen terrorista, tengan un papel en estas huelgas”.

Aparte de la gramática defectuosa, la frase es calumniosa. Las ideologías violentistas no desempeñan ningún papel en el conflicto magisterial. Mal hacen el presidente y su ministro del Interior, Carlos Basombrío, en emplear ese argumento para desafiar y estigmatizar el reclamo de los docentes.

Al mensaje presidencial, los maestros han respondido como aplicando el refrán: a palabras necias, oídos sordos. Y han continuado con su reclamo de mejora salarial y derogación de la Ley magisterial, que propicia los despidos en masa de educadores.

El filósofo social italiano Giovanni Sartori ha escrito que “la democracia es el gobierno mediante el diálogo”. PPK y sus ministros creen que la democracia es el gobierno mediante el látigo. Será sin duda porque no saben persuadir y porque han adoptado la ideología violentista de meter varazos, gases, chorros de agua y bala a los que protestan en pos de justicia.

El método represivo es estéril. La prueba es que el magisterio sigue sumando fuerzas no solo de su gremio. Ayer, en la concentración permanente de la Plaza San Martin aparecieron contingentes de estudiantes de las universidades de San Marcos, Ingeniería, La Cantuta y Federico Villarreal. La CGTP y otras organizaciones sindicales preparan una marcha en apoyo a los maestros.

La marea humana sigue alzándose en la Plaza San Martín. Desde Ayacucho llegan 300 maestros para expresar su adhesión. Dirigentes de diversos Frentes de Defensa se incorporan también: de Ayacucho, de Junín, de Andahuaylas, de Huancavelica y de Ucayali.

¿Entenderán el presidente y sus ministros de Educación y del Interior que los problemas sociales no se resuelven con exhortaciones, amenazas, promesas, exclusiones y represión? Los maestros en lucha y sus dirigentes han demostrado resistencia, coraje e inclinación al diálogo. Es hora de que se les abran las puertas y los oídos.

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