Con los pies en la tierra y las orejas en el cielo

Edison Flores "Orejas" en la selección

Sueña con el Mundial, pero no es un iluso. Trabaja para lograrlo.

Estoy en la cancha donde al chibolo Orejas se le oía hacer goles. A la cancha, los chicos del barrio la conocen como La Bombonera, pero hay otras por esta zona donde el goleador dejó huellas: San Pedro, Guadalupe, Oruro, La Chancadora.

Estoy en la segunda zona del barrio de Collique del distrito de Comas. Si avanzas hacia el este subes y si sigues subiendo puedes llegar hasta Huarochirí. Collique es como una falda inmensa de los cerros, y parar jugar a la pelota hay que nivelar las canchas. Antes todas eran de tierra y piedra, ahora el cemento ha cubierto algunas.

Busco voces en este barrio donde el jovencito Edison Michael Flores Peralta hacía de las suyas con el balón, con las piernas y el corazón palpitantes, firme como las jirafas: con los pies en la tierra y las orejas en el cielo.

En Collique trepó cerros y soportó la sed; soñó y lloró de amor y de pobreza; vio pasar los días con ilusión de mejorar. Creció en una familia de principios firmes. La familia es clave para esculpir la personalidad. Madurez es la marca de este Tauro de 1994.

Carlos Flores, su padre, fue su voz orientadora. A veces no podía comprarle lo que necesitaba; pero nunca dejó de alentarlo para que siguiera soñando. “Él tiene los pies bien puestos sobre la tierra”, dijo hace algunos días.

En Collique a esta hora de la tarde hay niños que juegas y otros que trabajan. Hay mototaxis y combis; silencio y mucho ruido en los mercados. Hay pocos edificios. Hay muchos con ganas de seguir para adelante.

Edison Flores "Orejas" en la selección

CARÁCTER
Orejas es de los que no se quedan con los brazos cruzados y para ayudar a su familia con los gastos domésticos incluso la hizo de cobrador de combi y conoció así las clases sociales de esta ciudad mientras recibía monedas de los usuarios.

Es callado. No es un palomilla común. Es, a veces, tímido cuando está entre la gente y en la cancha pareciera estar concentrado única y exclusivamente en aprovechar y hacer lo que sabe.

Es un goleador zurdo, decidido y constante. No tiene el carácter agresivo que resta. Es más bien un Héctor Chumpitaz de este siglo con más llegada al arco.

Es un goleador zurdo, decidido y constante. No tiene el carácter agresivo que resta. Es más bien un Héctor Chumpitaz de este siglo con más llegada al arco.

CAMINO
En Collique lo llamaban “Edi”, antes “El Pajarito”. Un señor de nombre Jayo lo vio jugar en las canchas de su barrio y lo llevó a la academia de Héctor Chumpitaz. Estuvo ahí del 2004 hasta 2008.

Ya adolescente pasó a Universitario de Deportes. En la “U” le pusieron “Orejas”. Se escribe “Oreja” si va entre su nombre y apellido. Así: Edison “Oreja” Flores. Ya como profesional en la “U” jugó en las temporadas del 2011 y el 2012. Luego pasó a Villarreal C. F. de España hasta 2014. Volvió a la “U” y jugó hasta al 2016. Le dieron el número 10 y la cinta de capitán. Ahora es del Aalborg B. K. de Dinamarca y da para más.

Lo que pasa es que se toma en serio el fútbol. Hace algunos años, cuando todavía le decían “Edi” su equipo perdió en la final de un campeonato escolar y orejitas lloró desconsoladamente hasta que tuvo que intervenir su profesora para calmarlo.

Edison Flores "Orejas"

Cuando era parte del equipo de menores de la “U” el Orejas se demoraba, para ir a entrenar, a veces, casi tres horas desde Collique en el norte de la ciudad al Campo Mar-U, complejo de Universitario de Deportes en el kilómetro 30,5 de la Panamericana Sur, a la altura de Lurín.

Es sensible el goleador. Después de hacerle un gol a Bolivia en Lima, visitó en el Hospital Militar Central a un hincha suyo, un soldado con cáncer terminal. Le dio ánimos, le obsequió una casaquilla de la selección y le prometió un gol en Ecuador. Logró cumplir el compromiso. Muy agradecido, el soldado Renzo García sigue admirando al Orejas desde el cielo.

Tiene un amor profundo por su madre. Le da confianza, nos dicen. Hacia agosto del 2012, cuando fue a España, le pidió a su madre que lo acompañara. Ama también a su abuela Regina, aquella gran mujer que lo cuidó cuando era un pequeñito juguetón. Admira a su padre.

Es un ejemplo para los niños. No es violento. Tiene la humildad de los grandes. Ni siquiera tiene tatuajes, ni piercing. Es un nuevo tipo en el equipo nacional que surgió en Collique que poco a poco va mejorando.