CAROLA: recuerdos de una luchadora

Durante muchos años llegamos al local de la CCP en la Plaza Bolognesi, y siempre Carola, de pie, en el segundo piso, nos recibía con una sonrisa que se confundía en un fuerte abrazo al terminar de subir la escalera. Era su forma de ser, su estilo. Todo el que llegaba al local se sentía bien acogido por ella.

Fueron muchos los años que Carola entregó para ayudar a organizar y fortalecer la CCP, años en que se constituyó en el referente de la Confederación para todos los hombres y mujeres del campo que llegaban a Lima. Aquellos que lo hacían por primera vez iban con la recomendación de buscar a “mamá Carola”, pues “ella los ayudaría en Lima”. Y así fue siempre.

No hubo Congreso, escuela campesina o cualquier otro evento de la CCP, donde ella no fuera la última en regresar a su casa después de asegurarse que todos los que llegaban tuvieran seguro su alimentación y alojamiento en la capital y su retorno.

Carola era el nombre con el que todos la conocíamos. Su nombre en los documentos oficiales era Victoria Medina Palomino; había nacido en el Callao y desde muy joven abrazó la causa de las mayorías.

Mujer de izquierda y militante socialista estudio sus primeros años Contabilidad en la Universidad Católica, para luego trasladarse a la Universidad Nacional de San Marcos y estudiar Historia.

De esa época muchos la recuerdan luchando en las calles contra la dictadura de Morales Bermúdez a fines de los 70. En los `90 la veríamos junto a los compañeros de la CCP y de otras organizaciones nuevamente en las calles contra otra dictadura, la de Alberto Fujimori.

Nunca llegué a preguntarle por qué había elegido el nombre de Carola para la vida política. Pero su primera letra es la de Campesina, Camarada, Compañera, Consecuente, Combativa, Cariñosa, Comprometida, Confidente, Creativa y todo eso y mucho más fue ella.

En los años 80 trabajó junto al histórico dirigente campesino Hugo Blanco, cuando este fue congresista de la República y siempre mantuvo con él un estrecho vínculo amical y político.

En el año 2003 publicó: “Sistematización del Trabajo de Genero de la CCP y sus Federaciones base”, para visibilizar la problemática de las mujeres campesinas, experiencias, avances y dificultades, para desarrollar un trabajo campesino con perspectiva de género.

En los últimos años investigó sobre la resiliencia (capacidad que tiene una persona o un grupo de recuperarse frente a la adversidad para seguir proyectando el futuro), tomando la experiencia de los jóvenes de las comunidades campesinas víctimas de la violencia política que asoló el país en los 80 y 90.

En 1978 se casó con Enrique Heriz, su compañero de toda la vida, con quien tuvo una hija a la que también llamó Victoria. Ellos practicaban el karate y, años antes, Carola y Enrique habían realizado exhibiciones de artes marciales en el hospital donde pasó sus últimos meses de vida y desde donde el 22 de agosto último partiera a la eternidad.

Ya no estará con nosotros físicamente Carola, ahora estará junto a Javier Diez Canseco, “Cuchito” Arias, Raúl Wiener, “La Flaca” Bertha y tantos otros compañeros y compañeras que sin tener origen campesino asumieron la defensa y la lucha del movimiento campesino en el Perú, y que viven en el corazón y en el recuerdo de los hombres y mujeres del campo.

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