Callao, la corrupción también mancha el fútbol

Tuvo que llegar una investigación por corrupción desde afuera para que termine el reinado de Manuel Burga en la Federación Peruana de Fútbol, y estemos hoy día celebrando la clasificación de nuestra selección de fútbol al Mundial Rusia 2018. Él y su grupo dirigieron nuestro fútbol por más de 20 años y nos habían relegado a los últimos lugares de Sud América en todas las categorías.

Pero, ¿Clasificar al mundial garantiza el despegue de nuestro fútbol? No, mientras que siga la desorganización en el campeonato profesional, no se realice un real trabajo con las categorías menores y no se corte de raíz con la corrupción que se ha denunciado en el torneo de Segunda División, esta clasificación solo será un paliativo para nuestros males.

Esta semana oficialmente termina el torneo de Segunda del fútbol peruano y las últimas fechas fueron ensombrecidas por las denuncias de compra de jugadores y árbitros de parte del equipo César Vallejo, que iba en el segundo lugar. Coincidentemente su dueño, César Acuña, es conocido por cometer otros tipos de delitos como plagio de tesis y de ufanarse de tener plata como cancha.

Los audios de dos jugadores ligados en su momento al Vallejo y los resultados sospechosos de algunos partidos, apuntan a que no existió el Fair Play en la liga de ascenso. Escandalosos arbitrajes donde al Sport Boys, le cobraban faltas inexistentes, como el que empató de local frente al Coopsol. Ese video ha sido enviado por la Agremiación de futbolistas a la FIFA, junto a los audios como prueba del arreglo de partidos, para que el ente mundial del fútbol se pronuncie sancionando drásticamente al club infractor.

Si la selección unió a los peruanos en un solo objetivo, el Sport Boys es el equipo que une a los distintos barrios del Callao que todos los fines de semana llegaban al estadio para alentar a su equipo en su regreso a Primera División. Se jugara en el Callao o cualquier otra ciudad del país allí estaban unidos los hinchas chalacos.

En el Callao la corrupción de sus autoridades políticas ha generado una cultura de que el “vivo”, “el que roba, pero hace obra”, son modelos a imitar porque nunca les pasa nada. Debemos acabar con ello y sancionar las irregularidades en el fútbol y mandar a la cárcel a lo que roban desde la alcaldía o el gobierno, sino, seguiremos dando malas señales a los jóvenes y muchos pueden creer que para triunfar en la vida debes ser corrupto.