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Buen gobierno – II

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En mi columna del domingo 31 de julio traté de recordar que parte importante de las peruanas y peruanos espera que un gobierno nuevo sea bueno, que no se parezca a los anteriores desde 1990 hasta ahora, para no ir más lejos en la historia.

Recordé también que en tiempos de Túpac Amaru, Mal gobierno fue el de virreyes, corregidores y obispos. Túpac Amaru, Tomás Katari y Túpac Katari, prometieron en 1781 hacer un Buen gobierno dirigido por un Inka Rey, para recuperar el reino que los españoles expropiaron y convertir a las comunidades de La Paz en gobernancias de su propio destino, eliminando las mitas, los repartos, la esclavitud, reemplazando a los corregidores y a una buena parte de los caciques de la aristocracia indígena por comuneros escogidos por las asambleas comunales.

En 1616, Guamán Poma de Ayala en su carta al Rey Nueva Crónica y buen gobierno aconsejó a Carlos III convertir a los españoles mal llamados cristianos en “verdaderos cristianos” como sí eran, en su opinión, los propios indios.

El Buen gobierno que se espera de Kuczynski se parece en poco o nada a los deseos de Buen gobierno de 1781 y 1616. Ahora, el candidato que nadie creía que sería presidente tiene la oportunidad de pasar a la historia del país como alguien que gobernó con honradez, buenas maneras y respeto por las mínimas reglas de la democracia.

¿Qué distancia separa a la “revolución social” prometida por el gobierno de Kuczynski de la “gran transformación” ofrecida por Ollanta Humala en 2011? Se trata en ambos casos de juegos de palabras cuidadosamente escogidos por su sonoridad para conmover a quienes piensan de buena fe en la transformación y la revolución el país necesita y ofrecer sus votos por esos buenos deseos.

La gran transformación prometida por Humala se desvaneció en el aire con la primera mirada coqueta de la derecha para que la señora Nadine se convierta en una especie de modelo de las páginas sociales, y revistas como Hola, Cosas, Ellos y ellas, y el esposo Comandante confundiese la condición de presidente con la de un viajero impenitente para inaugurar pequeñas obras en todo el país, olvidando el problema de la brutal desigualdad en la sociedad peruana.

También la modelo quería gobernar y en su momento de mayor ilusión con el poder pensó en ser la presidenta del país en 2106. Sus famosas agendas acabaron con sus pretensiones. Al final del recorrido, el nacionalismo de la pareja Humala-Heredia, se disolvió. Solo les queda el membrete del partido logrado con la astucia de no presentar candidatos y el recuerdo de una ilusión perdida.

Pedro Pablo Kuczynski tuvo la astucia de ser candidato en el momento oportuno, bendecido por la extraordinaria suerte -que existe, por supuesto- del forzoso retiro legal de los candidatos Guzmán y Acuña y de la decisión de Goyo Santos de ir por su cuenta y dejar fuera de la segunda vuelta a Verónica Mendoza.

Convertido en presidente de la República, PPK ha asumido la tarea de llevar la nave del gobierno peruano por el mismo rumbo económico de los últimos 30 años, con algunas diferencias importantes.

Uno: Su promesa de gobernar honradamente. ¡Vaya tarea!, en un país como el nuestro de 484 años de corrupción estructural ininterrumpida y, peor aún, si se tiene en cuenta los lamentables recuerdos de los gobiernos de Humala, García, Toledo, y el de Fujimori, el de la medalla dorada en esta materia. Si este buen deseo se cumpliera sería algo extraordinario. Pero conviene recordar que el capitalismo y la corrupción van de la mano, a pesar de las buenas intenciones individuales.

Dos: La prudente promesa de reducir la llamada informalidad (70 o 75 %) de la economía para que haya un respeto por las normas y la mayor parte de la gente no siga el perverso ejemplo, que parte siempre de arriba, de hacer lo que le dé la gana.

Tres: Su promesa de resolver el problema del acceso al agua potable y servicios anexos a toda la población del país, particularmente en las grandes ciudades. Ninguno de los gobiernos anteriores tuvo el coraje de hacerlo. Si lo lograse, sería un punto a favor.

Cuatro: Su voluntad de enfrentar el tema de la seguridad, aunque se trata de una camisa de once varas porque el acento parece puesto en los medianos y pequeños ladrones, y porque debajo del genérico paraguas “corrupción” se esconden y pierden los grandes carteles del narcotráfico y los beneficiarios centrales de la explotación legal e ilegal del oro y la madera, de quienes se habla poco o nada.

Cinco: Su voluntad de acercar Lima a las regiones. Han habido muchos proyectos desde hace casi un siglo para resolver este problema y no hay cuándo acabar. ¿Hasta cuándo seguirá siendo Lima “una isla rodeada por el Perú”?, (frase feliz atribuida a Manuel Scorza).

Los grandes deseos del flamante gobierno pasan por la caja fiscal, la economía dejó de crecer principalmente porque bajaron los precios de las materias primas y no hay que ser adivino para suponer que el gobierno no dispondrá de los recursos necesarios. Tendrá, además, muchas piedras en su camino puestas por KeikoFujimori y sus 73 congresistas.

Por el momento, el horizonte de la sociedad capitalista peruana parece apacible. Con un hipotético 4% de crecimiento en el próximo quinquenio, llegaremos a 2021 sin haber tocado a fondo el orden colonial estructural del país que cambia y se renueva con el tiempo. A pesar de sus graves debilidades, las derechas han servido para eso.

Por su parte, las izquierdas, con su permanente división, han contribuido objetivamente con lo mismo. Del enorme desafío para el Frente Amplio en los años que vienen depende la posibilidad de liberar al país de la colonialidad del poder y crear las condiciones para que el Perú sea, ojalá, una sociedad plurinacional, sin desigualdad económica y plenamente democrática. En los variados y contradictorios predios de las izquierdas no debiéramos perder la ilusión y la esperanza.

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Política

Nadie cree que AG sea un perseguido

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Allan Wagner - Julio María Sanguinetti

El panorama político se ensombrece para AG. La incertidumbre de las primeras horas que lo favorecía está dando paso a la toma de posiciones de personajes influyentes en el Perú en la política uruguaya, que no están en la línea de que exista persecución política en Perú.

MÁS DUDAS QUE CERTEZAS

El excanciller Allan Wagner, quien fue cercano colaborador de García en sus dos gobiernos, dijo que lamenta que el expresidente Alan García haya solicitado asilo diplomático en lugar de colaborar con la justicia, como lo venía haciendo.

“No existe persecución política en el Perú y es indispensable que todos colaboremos para investigar y sancionar la corrupción”, añadió quien fuera canciller en el primer gobierno de García y ministro de Defensa en su última administración.

Respecto a los comentarios que señalaban que él se encontraría en un dilema por haber combatido la corrupción desde la Asociación Civil Transparencia y varias comisiones, y haber sido ministro de Alan García, enfatizó: “No estoy en un dilema: mi opción indeclinable es por la defensa de la democracia y la lucha contra la corrupción”.

Por su parte, en una radio local Julio María Sanguinetti, expresidente de Uruguay que había alentado el asilo, fue claro respecto al pedido de asilo de AG a su país.

“El tema es que no se trata naturalmente de un encausamiento por un tema político sino un eventual delito común, lo cual no está cubierto con la figura del asilo. Así que lo que se tiene que demostrar aquí es que hay una persecución, eso es lo que se tiene que demostrar”, aseveró el exmandatario.

SILENCIO DE LA OEA

Pedro Cateriano, expresidente del Consejo de Ministros, fue enfático en señalar que el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, debería pronunciarse en torno al pedido de asilo político solicitado por García a Uruguay, porque los dos organismos internacionales no deberían guardar silencio.

“Creo que ha sido oportuno y adecuado el pronunciamiento del presidente Martín Vizcarra que, además, se hace dentro del contexto de la lucha contra la corrupción que es un compromiso de todos los países latinoamericanos. En ese sentido creo que organismos internacionales como la OEA no deberían guardar silencio”, aseveró.

Además, agregó: “La OEA, a través de su secretario general Luis Almagro, no debería guardar silencio, porque, además, dentro de la agenda de la OEA, un punto importante es la lucha contra la corrupción”.

URUGUAY MAL PARADO

Por su parte, el analista internacional Francisco Belaúnde, advirtió que si el gobierno del presidente uruguayo Tabaré Vázquez le concede el asilo político al exmandatario Alan García quedaría muy mal parado a nivel internacional, y que es absurdo que el exjefe de Estado argumente persecución política.

“No se puede decir, en ningún momento, que hay una interferencia por parte del gobierno respecto a la justicia. Hay que ver que, en la realidad, a lo largo de todos estos procesos que tienen que ver con Odebrecht y la corrupción no tiene que ver solo con Alan García, han estado en la cárcel Ollanta Humala, Keiko Fujimori está detenida, Susana Villarán está encausada”, resaltó.

Indicó que en realidad, es toda la clase política la que está implicada en este caso de corrupción, por eso no se puede hablar de persecución política, y es absurdo.

“La verdad es que si Uruguay le otorga el asilo a Alan García quedaría muy mal parado a nivel internacional. Además, en su momento Uruguay fue considerado una plataforma para el lavado de dinero, o sea hay varios aspectos que indican que Uruguay no quedaría bien parado y resentiría sus relaciones con el Perú”, añadió Belaunde.

ALGO MÁS

El exprocurador Julio Arbizu señaló que AG es una especie de Houdini de la política nacional, por ser el más eficaz escapista de la acción de la justicia.Añadió que es un sujeto que históricamente ha estado sometido a investigaciones y procesos, de los que se ha liberado no siempre por absoluciones ni por archivos, sino por contingencias y por el paso del tiempo.

 

YÁSSER GÓMEZ CARBAJAL

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Política

Parlamentarios oficialistas uruguayos dudan de AG

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Senadora Constanza Moreira.

Diversos legisladores del Frente Amplio de Uruguay coincidieron en señalar que dudan de la existencia de una ruptura institucional en Perú. Asimismo, manifestaron que su canciller debe tomar una decisión de acuerdo a la información entregada por el Ejecutivo peruano.

Ruben Martínez Huelmo, senador del Movimiento de Participación Popular (MPP), parte del FA, destacó la necesidad de esperar que el gobierno uruguayo reciba un informe por parte del gobierno de Martín Vizcarra sobre la situación de García.

Asimismo, indicó que, a partir de la información judicial aportada por Perú, Uruguay deberá definir si existe una persecución o si se pretende eludir el proceso judicial.

DUDAS

Martínez Huelmo también consideró que no da la impresión de que exista una ruptura institucional en Perú. En ese sentido, afirmó que para que haya una persecución tiene que estar muy bien probada.

Juan Castillo, senador del Partido Comunista, también integrante del FA, advirtió que “por los pocos datos que hay, no estamos hablando de un caso de persecución política, no parece ser un tema de derechos humanos ni parece ser de vida o muerte”.

Además, destacó que las “apreciaciones primarias indican que García está sujeto a un proceso por corrupción” y consideró que “no se puede estar diluyendo la figura del asilo político, que se tiene que prestar en algunas instancias y no parece esta una de ellas”.

Por su parte, Constanza Moreira, senadora del Frente Amplio, se pronunció mediante la cuenta de su red social Twitter: “Confiamos en que la Cancillería de nuestro país actuará atendiendo la preocupación de las organizaciones de Derechos Humanos que se han pronunciado sobre el caso” y que en el Perú rechazan el asilo.

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Política

“Vine, vi, huí”

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Alan García Pérez

Alan García ha sido insistente y reiterativo en reclamar, proclamar y presumir su inocencia en el caso Lava Jato. “Otros se venden, yo no”, ha sido el hashtag, lema y mantra en sus campañas, desde el twitter hasta el Congreso. Y con la misma actitud, si acaso más beligerante, llegó hace pocos días al Perú a declarar ante el equipo fiscal dirigido por José Domingo Pérez Gómez que investiga gran parte de este caso.

Gustavo Gorriti

Gustavo Gorriti, director de IDL-Reporteros (Foto: Ronald Martínez Pancevic).

El jueves 15 de este mes, García declaró: “Dice el señor Nostre, pero Barata me dijo que hiciera una anotación de veinte millones, entonces dicen, veinte millones menos ocho que le dieron al viceministro, los otros deben ser de Alan García… ¡demuéstrenlo, pues, imbéciles, demuéstrenlo!”.

Él no lo sabía aún, pero en esas horas, IDL-Reporteros acababa de publicar una nota que cambió en forma sustantiva el curso de la investigación: Poco antes de las diez de la mañana y luego de las larguísimas horas de los cierres de real importancia, en los cuales, sin que importe cuánto trabajo se haya hecho antes, todo se chequea y verifica de nuevo, IDL-R publicó “Alan García y la Caja 2”.

Si el expresidente desafió a que se presentaran pruebas si las había, ahí tuvo todas las necesarias y bastante más.

Hasta ese momento, Alan García había sostenido que él no había recibido dinero de Odebrecht y que todos los ingresos que tuvo, incluso la conferencia del 25 de mayo de 2012 en Sao Paulo, por la que le pagaron cien mil dólares, provinieron de hombres de negocios e industriales representados por un agente intermediario. En ese caso, el estudio de abogacía Spinola.

La nota de IDL-R demostró que García había mentido.

Fue Odebrecht quien pagó la conferencia. Y lo hizo a través de su Caja 2, utilizada primordialmente para el pago de coimas. El abogado Spinola trabajaba para el sector de operaciones estructuradas y, en este caso, hizo de testaferro a cambio de un honorario de 15 mil dólares.

La investigación de IDL-R no solo aportó los correos electrónicos en los que se decide hacer el pago clandestino para disfrazar la fuente de origen y se define y ejecuta luego el procedimiento para hacerlo.

Se aportó además la identidad de los funcionarios de Caja 2 que intervinieron en el proceso, a través de sus propias confesiones, especialmente la del propio Spinola que luego de cuatro años confesó en detalle sus trabajos clandestinos para Odebrecht. En esas confesiones, registradas en vídeo, que IDL-R obtuvo hace meses como parte de la red Latinoamericana de Periodismo de Investigación Estructurado que esta publicación fundó, Spinola dio a conocer los seudónimos que él y otros utilizaron en el sistema encriptado Drousys, donde aparece como uno de los que discutieron cómo pagarle los 100 mil dólares a García en forma que pareciera un pago de otro origen.

Ante eso, Alan García no tuvo otro remedio que reconocer la fuente del pago. Lo hizo el sábado 17, en su última declaración a la prensa. Pero se justificó en la ignorancia, en no saber quién le pagaba y ni siquiera qué era la Caja 2 (él la llamó ‘la Caja B’).

Pero cuando lo dijo, sabía que la excusa era más que endeble. Porque la nota de IDL-R dejó claro que él participó en la operación de ocultamiento.

La conferencia se realizó el 25 de mayo de 2012. Los primeros mensajes cifrados de Caja 2 para disfrazar el pago fueron el 14 de junio siguiente. Hasta entonces Spinola no había intervenido para nada. Sin embargo, el contrato que recibió primero en borrador y que luego fue firmado por Alan García tuvo como fecha el 5 de abril. El recibo por el pago estuvo fechado el 24 de mayo. El pago se realizó solo en julio. En el proceso intervinieron funcionarios de Odebrecht que transmitieron los datos bancarios de García, le llevaron el contrato y recibo con fechas atrasadas para que lo firmara y después contactaron a Spinola y otros funcionarios para que realizaran el pago.

Fue imposible que García no se diera cuenta del juego de fechas, de la adaptación de documentos, del nuevo nombre del agente con el que nunca había hablado. Por poco inteligente que fuera, y no lo es, estaba claro que se trataba de disfrazar una transacción. Y él fue parte del proceso.

En esas horas, la decisión fue tomada. Es posible que haya estado presente la idea del asilo como plan de contingencia de último recurso. Pero, cuando el sábado 17, el juez le impuso impedimento de salida por 18 meses, García reaccionó con aparente calma. “Para mí no es un castigo ni un deshonor estar permanentemente en mi patria…”, dijo poco antes de fugar.

¿Por qué huyó, sabiendo el efecto de demolición que la fuga significaba para su imagen, liderazgo y prestigio?

Porque lo que publicó IDL-R representó la primera y decisiva brecha en su estrategia de negar toda responsabilidad en el caso Lava Jato. Ya había un caso, claro, demostrado, contundente y procesable.

En las investigaciones y los procesos, el primer gran hallazgo es lo importante. Luego vienen los demás. Había confesiones pendientes, sobre las cuales él ahora tenía ya una profunda y justificada inseguridad. Había colaboraciones eficaces en curso, delaciones premiadas también. La hora de la verdad se acercaba. Y a esas alturas, viendo los correos electrónicos del sistema Drousys de Odebrecht, que lo nombraban, García entendió que los 18 meses en Perú se iban a extender mucho más, en juicios y revelaciones, probables sentencias.

Por eso escapó. No de una dictadura, como pudo reclamar antaño, sino de una democracia por una vez funcional que avanzaba a descubrir, procesar y castigar delitos de corrupción.

En los años de la guerra fría cuando la ciudad de Berlín estaba dividida entre dos sistemas, se decía que los ciudadanos de Berlín Oriental, que no podían votar, proclamaban su preferencia votando con los pies. Es decir, huyendo a Berlín Occidental. En Lima, el 2018, Alan García no votó sino confesó con los pies.

García hace poco escribió que “como aprista, creo en la historia”, por más que la historia no sea materia de fe sino de estudio. Quizá la notable brevedad de su visita al Perú remita, por contraste, a los clásicos. Según Suetonio, Julio César resumió en tres palabras su informe al Senado sobre una batalla victoriosa en el año 47 A.C. “Vine, vi, vencí”. En el caso que vemos, las palabras pueden ser tres también: “Vine, vi, huí”.

Claro que su ejemplo no fue el de Julio César sino el de Bettino Craxi. En la historia, al fin, cada cual escoge sus maestros.

 

Gustavo Gorriti
IDL-Reporteros

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