!Ay, ca..!

“Aló, Nancy, ¿cómo estás? Te llamé durante todo el día”. “Disculpa, pero no pude contestar, ahora tampoco puedo hablarte porque estoy en el cine con Ruperto y va a empezar la película”. “Vaya, pensé que no tenías tiempo”. “Sí, estoy con Ruperto y veremos ‘Magallanes’. “No es necesario que me digas que estás en el cine con alguien”. “Pero es verdad, hay que ser francos”. “Bueno, que la pases bien”.

Marcial colgó el teléfono. Se sintió el hombre más miserable del mundo. Hace unos días se había pasado más de 30 minutos al teléfono tratando de convencer a Nancy para que salieran a caminar, a conversar, al cine. Pero ella dijo, en un tono muy amable, que no podía, que no tenía tiempo, que estaba sin ganas. “Ahora tampoco puedo hablarte porque estoy en el cine con Ruperto y ya va a empezar la película”, le había dicho después, apenas unos días después.

Estela vio a Marcial caminado en la noche fría, enojado, dolido más bien, triste y cabizbajo. “¿Qué sucede? ¿otra vez ella?”. “Sí, otra vez. Me dijo que no tenía tiempo y luego se fue al cine con una pata y lo peor es que me lo dice”. “¿Prefieres que te mienta?”. “No, pero, a veces, el silencio ayuda”. “¿Por qué no olvidas a esa mujer. Yo la vi y está gorda y es como cualquiera, simple, anodina”. “No digas eso”. “No la defiendas. Yo solo quiero ayudarte. Cuando ella aparece, tú cambias. Dejas tus proyectos. Tu último cuadro está abandonado por su culpa”. “No sé qué decirte”. “La mamá de Pedro Suárez-Vértiz dice: así la vida, así el amor”. “Pero yo no me siento bien, y espero que Ruperto la distraiga tanto que nunca más vuelva a aparecerse, que viva lejos y feliz, que se vaya al Paraíso más remoto para siempre”. “Está bien, tranquilo, así es la vida, así el amor”. “Uno no elige de quien enamorarse”. “Sí, pero no seas tan cojudo, pues, ¿cómo puedes estar enamorado de alguien que ni siquiera tiene tacto para no hacerte daño?”. “Ya. ¿Y tú cómo estás? ¿Dime?”. “No quiero”. “¿Cómo estás?”. “También enamorada de un pata sin tacto que se ha enamorado de un gorda sin gracia”. “Ay, c…”

Reacciones