Atún o caballa

Niños comiendo conservas

El chocolate Sublime no contiene chocolate. La leche enlatada que consumimos no es 100 por ciento leche. Por fin, nuestras conservas de pescado pueden ser chinas y venir contaminadas. Como si no fuera suficiente con las noticias sobre la corrupción, los diarios nos traen noticias horrendas sobre los principales productos alimenticios.

La única buena noticia sobre el particular nos dice es que, de ahora en adelante, va a ser más exigente y rigurosa la obligación de que los fabricantes pongan información nutricional veraz y comprobable en los recipientes de sus productos. De todas formas, esto me hace recordar la obsesión sobre la dieta que existe en los Estados Unidos, y que meses atrás consignaba en mi diario:

Febrero 2017.- Ayer por la tarde, en el mercado Safeway, me encontraba en el corredor donde venden productos para el desayuno, y tomé la primera caja de cereales que se encontraba ante mi vista y la puse en mi canasta de compras.

Como si no fuera suficiente con las noticias sobre la corrupción, los diarios nos traen noticias horrendas sobre los principales productos alimenticios.

Como si no fuera suficiente con las noticias sobre la corrupción, los diarios nos traen noticias horrendas sobre los principales productos alimenticios.

Una dama de aspecto políticamente correcto, es decir llenita, pálida, “just plain”, con el pelo en cerquillo y esplendorosas faldas de color “blue jean, me indicó:

—No, eso no es lo que usted va a comprar— y cortés, pero decidida, sacó la caja de cereales de mi canasta y la devolvió a su sitio.

—¿Se ha fijado en el contenido de fibra dietética? Este cereal solamente va a proporcionarle 6 por cucharada sopera. En cambio el salvado con pasas le ofrece 28 y es lo que usted va a comprar- añadió mientras agregaba ese producto a mi canasta.

Le agradecí el consejo y me dirigí hacia la zona de frutas.

—No se olvide de beber 16 vasos de agua al día para que aproveche la fibra dietética— clamó la señora mientras desaparecía. Y ya estaba llegando a las frutas cuando un “hippie” de sesenta años, me hizo un gesto negativo con el dedo.

—¿Qué piensa usted hacer? ¿Quiere usted repletarse de carbohidratos?… ¿Está usted loco?

Le expliqué que consumo cereales con fibra para evitar el colesterol y las enfermedades cardíacas y que, por esa misma razón, no fumo, no bebo café, hago natación y otros ejercicios por lo menos dos horas al día.

—Okay, okay- aprobó.- Pero -añadió- nada de eso sirve sin la dieta Atkins. Y la dieta Atkins significa reducir a cero sus carbohidratos. Lo dijo mientras tomaba la caja de cereales y la devolvía a su lugar de origen.

Me disculpé y me fui a comprar unas cajas de jugo de naranja.

—Usted no va a suicidarse ingiriendo disacáridos.

—Pero, lea usted. Es hecho a base de naranjas orgánicas.

—Eso está prohibido en la dieta Atkins, y usted no lo va a comprar.

Entonces, fui en busca de los alimentos ricos en proteínas que no tuvieran carbohidratos, ni grasas saturadas, pero apenas llegué a los expendios de pescado, un señor con el pelo adornado por una colita de caballo, me explicó que todo lo que venía del mar estaba contaminado con plomo y aluminio.

—Usted no quiere precipitar un Alzheimer, ¿no es cierto?

Al final de mi paseo, lo único que había podido comprar fue una cabeza de col a la que mis buenos samaritanos no encontraron mayores problemas. Sin embargo, al pasar por la caja, la cobradora me preguntó:

—¿Paper or plastic?… Y como yo no contestara, repitió que me estaba preguntando si prefería papel o plástico para envolver el único alimento que me permiten ingerir en este país de generosos fanáticos. Y la verdad es que no supe qué responder. Pagué velozmente y me llevé la col en las manos.

Y esta tarde, mientras recuerdo mis cuitas sobre la dieta en los Estados Unidos, me pregunto aquí en Lima qué conserva de pescado podría comprar. Me han dicho que solamente la caballa china está contaminada. Pero, ¿cómo averiguar si aquella otra lata de atún no es en realidad de caballa?