Amenaza a fiscal del caso Keiko

El fiscal José Domingo Pérez, quien investiga a Keiko Fujimori por presunto delito de lavado de dinero, está en la cuerda floja. Lo pueden sacar del caso no porque haya incurrido en eso que llaman inconducta, sino porque denunció una presión para que no averiguara sobre las siglas AG en un documento del dueño de la empresa brasileña Odebrecht.

Una de las vertientes que el fiscal investiga son los aportes, en muchos casos fantasmas, de gente que aparece entregando grandes sumas para las campañas electorales de Keiko Fujimori, cuando no tienen ni dónde caerse muertos.

El tema de los aportes para Keiko cobró nuevo relieve cuando la revista Hildebrandt en sus Trece publicó un reportaje sobre los dineros llegados para Keiko desde los Estados Unidos, Japón y Hawai.

Uno de los donantes más llamativos es Andrean Sun Produce, que tiene su sede en Miami, y está vinculada a los empresarios peruanos Manuel Masías Marrou y Estuardo Masías Málaga, quienes no aparecieron como donantes, pero vaya que si son cuantiosamente generosos. La empresa regaló 70,750 soles, y Estuardo Masías, a título personal, 542.668 soles. En total, 613.418 soles.

Como en el caso de coimas millonarias enviadas por Odebrecht para las campañas de Ollanta Humala, pero que al parecer no fueron a fondos partidarios, sino a cuentas de Nadine Heredia y su hermanito, secretario de Economía del llamado Partido Nacionalista.

Bajo el impacto de estas denuncias se está echando luz sobre algunos rincones oscuros de las cuentas de la excandidata del fujimorismo. La historia oficial del fujimorato aseguraba que los costosos estudios universitarios de Keiko en los Estados Unidos habían sido financiados gracias a la venta de una casa. Después se supo que no había existido tal venta. Surgió la idea de que el costo académico había sido pagado por Vladimiro Montesinos, con dólares provenientes del narcotráfico.

Esa trama cobra ahora una nueva versión. Se dice que Keiko Fujimori no pagó sus estudios en la Universidad de Boston, ni tampoco la Maestría en la Universidad de Columbia. La plata la colocó en una cuenta bancaria personal.

Somos un país afortunado. Un señor García se convierte en doctor sin estudiar. Un señor Joaquín Ramírez se convierte, sin saber leer ni escribir, en secretario general del partido más grande del país, gracias al amparo gentil de Keiko. Un expresidente abandona su estado de cuasi cadáver para reclamar su derecho de acción política. ¡Milagro! ¡Resurrección!