Alberto Gálvez y el MRTA

1).- Después de pasar 27 años en la cárcel, recobró su libertad hace algunas semanas. Lo conocí a fines de los años 70, cuando las facciones del MIR se juntaron. Yo militaba en el MIR-4ª etapa, y ‘Pavel’, como se le conocía, era el máximo dirigente del MIR-Voz Rebelde; apenas bordeaba los 25 años, pero mostraba ya una calificación política superior y un carácter y decisión puestos a toda prueba. En el congreso de unificación ganó la secretaría general a Carlos Iván Degregori por la diferencia de un solo voto.

2).- Posteriormente, y después de un breve periodo en IU, el MIR-Voz Rebelde se autonomizó asumiendo las tareas propias de quienes se preparan para la lucha armada. Hacia 1986, decidieron –en un subordinado acuerdo- integrarse al MRTA, aunque como el propio Alberto lo reconoce en su último libro, nunca se superaron las diferencias que con el tiempo se fueron agrandando. El cortoplacismo de las operaciones armadas, la crueldad de los secuestros, el caudillismo y sectarismo de la cúpula, y-lo peor-el asesinato de miembros de la organización por discrepancias políticas, hizo que Alberto, preso ya en 1992, renunciara al MRTA.

3).- En realidad, con el pasar del tiempo, cualquier evaluación acerca del MRTA debería considerar en primer lugar, cómo en un país donde el senderismo terrorista ya había mostrado su esencia anti popular y asesina, otro grupo de la izquierda radical se planteara también el camino de la lucha armada, sin caer en cuenta que no solo la ciudadanía no los iba a distinguir ni tampoco el peso de la justicia. El esfuerzo de la CVR para sí hacerlo es uno de los reconocimientos que se muestran en “La palabra desarmada”, el último libro de Alberto Gálvez.

4).- Pero, también, no se tomó en cuenta que la izquierda agrupada en IU, en las elecciones de 1985, consiguió convertirse en la segunda fuerza política del país con 48 diputados, 12 senadores y cientos de alcaldías en todo el país que sufrían la amenaza del terrorismo senderista. La falta de escrúpulos y miopía política, es reconocida en el libro citado cuando se lee: “nuestro destino estaba firmemente ligado al de IU, de cuyos sectores más radicalizados nos nutríamos” (pág.75).

5).-Alberto Gálvez sigue siendo el luchador y soñador de siempre, aunque escriba: “Joaquín sabina se define marxista…pero de la tendencia de Groucho Marx. Menos hereje e irreverente, diría que soy ahora un marxista a mitad de camino entre don Carlos y don Groucho” (pág.95) ¡Bien venido!