A Burga hay que juzgarlo aquí

La reciente captura de Manuel Burga es la punta de un iceberg, que sin embargo, no se hundirá fácilmente, hay muchos ángulos sin duda en esta historia de fútbol, poder y trafas sin número.

La detención de Manuel Burga, un ícono para muchos de la maldad hecha fútbol, sin embargo, trae a colación varios temas constitucionales: ¿puede el imperialismo yanqui imponer sus reglas de justicia a todo el mundo? ¿puede un fiscal extranjero ordenar la detención de un ciudadano peruano en su país de residencia sin proceso previo en el país de éste?

Los fiscales y jueces peruanos pueden estar en offside, llevados de la nariz por la absurda sumisión al extranjero, que gobierna sus mentes en un caso de plena jurisdicción nacional.

Aunque todos quieran quemar a Burga y compañía en la plaza pública usando leña de los arcos en que nos metieron goles , este es un caso de lesa justicia y atropello a todos los derechos ciudadanos. Así de claro, peor si se le extradita y el ex directivo del fútbol nacional termina en un cárcel norteamericana.

Las pasiones desatadas, casi homicidas con el supuesto culpable, no pueden confundir a las barras bravas con los tribunales, ni los faúles con goles. Y eso ocurre porque el escándalo de la FIFA desata pasiones de campeonato y corrientes destructivas que siempre han formado parte del deporte rey.

Como decían los narcos colombianos: “mejor es una tumba en mi patria que una vida en una cárcel de los gringos” Ni tumba ni cárcel gringa, Burga debe ser juzgado en el Perú.

Y el caso de la FIFA es una bomba política porque EE.UU e Inglaterra han decidido vengarse de quienes les birlaron campeonatos mundiales a cambio de sucio dinero. Qatar fue el villano, Blatter su verdugo.

PÚBLICAS VIRTUDES, PÚTRIDAS INTENCIONES
Jose Mujica, presidente de Uruguay, llamó “viejos hijos de puta” a los directivos de la FIFA por haber sancionado a Suárez, el jugador más mordelón de la historia del fútbol. En ambas cosas tenía razón. Joseph Blatter lleva en el cargo 16 años y la FIFA es una gerentocracia. Tampoco las buenas costumbres, son el fuerte de la institución futbolera.

Para muchos, el más grande error de los directivos de la FIFA ha sido haber desairado a los ingleses, que querían llevar a Londres el mundial 2022. Les negó la sede y se la dio a Qatar. Los británicos, vengativos como solo puede serlo una paisano de Macbeth, se la han cobrado a Blatter lanzando a todos los lobos de la prensa contra la entidad rectora del fútbol mundial.

Un ex directivo de la FIFA llamado Mohammed Bin Hammam, de origen qatarí, efectuó unos supuestos pagos por valor de unos 3,7 millones de euros a 30 presidentes de asociaciones de fútbol africanos para comprar el Mundial de 2022 para Qatar, según los documentos publicados por el periódico británico The Sunday Times.

El vicepresidente de la FIFA, Jim Boyce, afirmó que apoyaría celebrar una nueva votación para elegir al país anfitrión del Mundial de 2022 si se demuestra que hubo corrupción en la candidatura de Qatar.

El propio ex presidente de la FIFA, Joseph Blatter, admitió que fue un “error” conceder a Qatar el Mundial” por las elevadas temperaturas que se esperan. El colmo del cinismo blatteriano.

En una investigación se detalla la existencia de diez fondos controlados por Kemco, empresa de construcción del propio Bin Hammam, desde los que se hicieron varios pagos y transacciones en metálico por valor de hasta 147,000 dólares a cuentas de directivos africanos.

Además, efectuó pagos de 1,2 millones de euros meses antes de la votación a cuentas bancarias controladas por Jack Warner, exdirectivo de la FIFA, miembro del comité por Trinidad y Tobago.

James Bond, solo él, puede encontrar semejante información. La lección es clara para la FIFA: no hay que meterse con los ingleses. Ahora se suma el FBI y la Fiscal General de EE.UU. Harán chichirimico a los directivos traferos.

PARTIDOS AMAÑADOS
El diario norteamericano The New York Times destaca el amistoso que jugaron las selecciones de Sudáfrica y Guatemala el 2009. El equipo del país organizador del Mundial 2010 venció 5-0, eso sí, con decisiones discutibles del árbitro, el nigeriano Ibrahim Chaibou, que señaló dos penaltis inexistentes a favor del conjunto local por supuestas manos. El rotativo acusa a Chaibou de haber recibido 73,000 euros en una sucursal bancaria sudafricana horas antes del encuentro.

No todo queda allí, en una investigación interna, la propia FIFA descubrió que hubo cinco partidos amistosos amañados con los apostadores, antes del mundial Sudafrica 2010. El ejemplo parece repetirse en todo el mundo y en todos los procesos previos a campeonatos. El fraude como sistema.

Fiel a su estilo tapa todo, la FIFA, a pesar de concluir que probablemente estarían involucrados funcionarios de futbol de Sudáfrica, no acusó oficialmente a nadie.

CORRUPCIÓN EN LA CÚPULA
La organización no gubernamental Transparencia Internacional, un importante organismo de origen inglés, dedicado a analizar gobiernos e instituciones internacionales, ha acusado a Frank Beckenbauer de haber callado como miembro del comité ejecutivo de la FIFA acerca de los casos de corrupción en esa organización y considera que ello le descalifica para formar parte de una comisión de expertos que afronte esos asuntos.

Claro que, si de investigaciones se trata, la FIFA no está para presumir de mucho.

Transparencia Internacional realizó en 2011 un estudio que derivó en 26 recomendaciones para que el órgano rector del fútbol se modernizara y aumentase su credibilida; la primera, que FIFA tuviera elecciones democráticas y que no hubiera presidentes vitalicios. La segunda que se convierta en una organización transparente y con fiscalización independiente.

Los viejitos a quienes el Presidente Mujica vinculó con sus madres de manera muy colorida, no hacen caso. No quieren cambiar las reglas que les permiten gozar de inmensos privilegios, de un status diplomático y de acceso a 1,250 millones de dólares del presupuesto anual FIFA, fuera de los muchos maravedís que se ganan como dinero negro. Los estados le tienen que poner el cascabel al gato creando un nuevo organismo del fútbol internacional.

Entretanto los yanquis e ingleses, se cobran las trafas, que han permitido a Qatar y a los Rusos sacarle la vuelta a varios países para ser sedes de mundiales, gracias a inmensos sobornos. Casi 200 millones en el caso de los sudamericanos, amigos de Burga, que fueron incorporados a esta mafia anti deportiva por vil metal.

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