47 años después del golpe en Chile

Es distinto escuchar la voz de los golpistas a seis o siete cuadras del Palacio de la Moneda y ver a los aviones bombardeando al presidente Allende, después de desistir dos horas antes, al escuchar las orientaciones de Allende de no salir a defenderlo, muy distintas a las del 29 de junio, 3 meses antes en que pidió al pueblo tomar las calles, de ir a los cordones industriales con mi grupo probablemente a morir bajo otro cielo por un ideal y una decisión consciente de los riesgos de ella.

Tras participar siete años en el proyecto de construir una sociedad socialista por la vía electoral y legal y no por la lucha armada, incluso defendiendo la Constitución preexistente por la que paradojalmente murió Allende, y habiendo ganado las elecciones desde 36% en setiembre 1970 hasta 43% en marzo 1973 pese a la guerra económica desatada por el Gobierno y las Corporaciones de los Estados Unidos afectadas por la nacionalización de la Gran Minería del Cobre, principal actividad de Chile.

¿ERRORES?
Por supuesto, dos entre los más importantes:

1. NO CAMBIAR DE CABALLO NI DETENERSE A LA MITAD DEL RIO

No completar lo central del Programa económico aprobado por el pueblo, que era contar con un área social de la economía que pudiera emprender otro modelo económico planificado por el pueblo organizado y no solo por unas decenas de monopolios privados.

2. NO LOGRAR LA UNIDAD DEL NUCLEO CONDUCTOR

No llegar a un acuerdo con el sector de centro/derecha para que la economía funcione aún en la dramática transición a una economía que no debe ser estatista sino socialista y discrepar en la estrategia y la táctica dentro del núcleo conductor, en este caso la Unidad Popular.

Hoy también es un aniversario más del ataque de las torres gemelas en los Estados Unidos, que da un giro en la geopolítica mundial.