16 de febrero: Marcha contra la corrupción

El país atraviesa una grave crisis política que involucra a los partidos políticos que han gobernado el Perú desde los años 90. Estamos ante un sistema casi institucional que permite redes de corrupción entre grandes empresas nacionales e internacionales, hacia altos funcionarios del Estado, incluyendo presidentes.

La corrupción se alimenta de la impunidad, de la falta de fiscalización de la Contraloría de la República, de la ineficiencia del Ministerio Público y los fiscales, y principalmente porque el Poder Judicial está cooptado por intereses que no desean juzgar ni sancionar a los corruptos.

A la vez, hay condiciones estructurales que la hacen posible. Hace más de 20 años que los voceros de la derecha hablan de crecimiento económico. Es cierto que en algunos sectores han registrado un aumento de sus ingresos en base al empleo precario; pero si no hay un Estado fuerte que fiscalice, que redistribuya, que cobre impuestos y que proteja a los más débiles, todo ese crecimiento no sirve para nada, porque va a concentrarse en pocas manos.

La desigualdad no es solo económica sino también política. Hay una desigual distribución del poder en la sociedad. Los empresarios tienen demasiado poder y los trabajadores muy poco. Un ejemplo es la huelga del sindicato de trabajadores de San Miguel Industrias PET, que se mantiene por más de 30 días y la empresa no desea atender los reclamos. Hay más de 200 familias de trabajadores que pasan por momentos muy difíciles y el Ministerio de Trabajo y la empresa son completamente indiferentes. Como este caso, hay un número significativo de sindicatos que están enfrentando serios conflictos por la indiferencia y el rechazo de los empresarios. Esta situación no puede seguir así.

La Federación de Trabajadores en Construcción Civil del Perú y la CGTP están convocando a una Movilización Nacional contra la Corrupción para el jueves 16 de febrero. En Lima estaremos desde las 5 de la tarde en la Plaza Dos de Mayo. Esta marcha es una primera respuesta de los trabajadores y trabajadoras, la ciudadanía y las organizaciones sociales para expresar nuestro rechazo a esta corrupción. Como nos recuerda el viejo dirigente sindical italiano Pietro Ingrao, “indignarse no basta”. Es necesario organizarse, fiscalizar, luchar activamente contra la corrupción.