Pataditas 09 febrero 2018

Nidia Vílchez

Historial corrupto
La ex congresista aprista Nidia Vílchez dijo que está harta de que los temas de corrupción ocupen la agenda nacional, además de estar hastiada del tema Lava Jato. Pero lo que obvió señalar es que su líder Alan García está involucrado en estos hechos de megacorrupción. Y si revisamos un poco la historia, al primer y al segundo gobierno apristas, la palabra que mejor los define es: corrupción. Al parecer Vílchez tiene una versión de la realidad un poco sesgada.

Infiltrados
Durante la marcha en repudio al crimen de la niña Jimena, se vio algunos carteles que calificaban a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) como pro terruca (¿?) justo coincide con el discurso de algunos políticos fujiapristas que se aprovechan del dolor e indignación de la gente en este caso, para promover el retiro del Perú de la Corte IDH e implantar la pena de muerte. Al parecer hubo infiltrados que querían aprovecharse de la ocasión.

Salieron chispas
En la sesión de la Comisión Lava Jato de ayer, durante la presentación de José Chlimper, secretario general de Fuerza Popular, hubo un cruce de palabras entre la parlamentaria keikista Karina Beteta y el legislador oficialista Gilbert Violeta. Beteta señaló como gracioso que Violeta hablara de puertas giratorias en su intervención “cuando todos sabemos que el presidente Kuczynski tendría un doctorado en puertas giratorias”. Sin embargo, al tomar la palabra Violeta no refutó la afirmación de Beteta y solo consideró inapropiadas sus expresiones. Al parecer no tenía argumentos.

Proyecto de ley
El Ejecutivo presentó un proyecto de ley al Congreso para complementar el Decreto de Urgencia 003 –expira la próxima semana- que buscaba asegurar la continuidad de los proyectos y evitar que se rompan las cadenas de pagos por el caso Odebrecht. Lo nuevo es que incluye a firmas consorciadas e investigadas, y crea la figura de colaboración eficaz para empresas. Además para las condenadas o confesas, establece que se les retendrá el 50% de las utilidades que generen en sus proyectos de inversión con el Estado, así como el 10% de todos los pagos por parte del Estado.