De lo que nos salvamos

Hasta ahora hay ciertos políticos y analistas que todavía no entienden que el jueves en la noche en el Congreso, con el freno a los fujiapristas y los integrantes del Frente Amplio, nos salvamos de una inestabilidad que pudo empujar al país a un atraso como en los tiempos en que gobernaban de manera dictatorial Alberto Fujimori y Vladimiro Montesinos.

Si el presidente Pedro Pablo Kuczynski hubiera sido vacado el fujimorismo con sus aliados habrían acelerado, con Luis Galarreta como presidente del Perú, la destitución del Fiscal de la Nación, la toma del Tribunal Constitucional, el copamiento del Consejo Nacional de la Magistratura.

La vacancia de Kuczynski habría significado la instauración de un gobierno dictatorial del fujimorismo con un poder tan descomunal que hubiera sido fácil evitar que la investigación fiscal a Keiko Fujimori y Alan García continuara.

Así puede entenderse por qué el aprista Mauricio Mulder, muy amigo de Alan García, estaba tan colérico por el fracaso de la vacancia, tanto como Úrsula Letona y otros keikista que obstaculizaron el allanamiento de dos locales de Fuerza Popular.

El voto contra la vacancia no ha sido solo a favor del presidente de la República sino a favor de la frágil democracia que es un sistema que está encaminando al país, aunque de manera lenta, hacia el bienestar en medio de estabilidad.

El presidente de la República tiene la oportunidad ahora de refrescar su gabinete y evitar los errores que cometió desde el 28 de julio del 2016.

Debe el presidente gobernar con eficiencia a favor de los ciudadanos con la participación activa de los grupos políticos que evitaron el avance de los golpistas fujiapristas que casi toman el Ejecutivo con la ayuda del Frente Amplio y algunos congresistas más.

Estamos ante un nuevo inicio de un gobierno que tiene todavía la oportunidad de mejorar y de cumplir sus promesas electorales como reactivar la economía, mejorar la salud y la educación, generar empleo y fortalecer el combate contra la inseguridad.