Solo piensan en ellos

Por 93 votos a favor, 17 en contra y cero abstenciones, el Congreso de la República aprobó alrededor de las 10 de la noche la admisibilidad del pedido de vacancia presidencial por incapacidad moral, el mismo que debe concluir el próximo jueves en que el primer mandatario de la Nación se presentará a ejercer su defensa y solo después de ello el pleno votará el pedido de vacancia.

En buen romance, lo que ha hecho el Congreso de la República de mayoría fujimorista es poner en vilo al país durante los próximos días y hasta que se tome la decisión final. Eso, a todas luces, es una locura de marca mayor habida cuenta que esta crisis política ha puesto en negativo el movimiento de la Bolsa de Valores de Lima, amén de hacer saltar el tipo de cambio que ayer llegó a su nivel más alto desde enero del presente año.

¿Qué quiere decir todo esto? Simplemente significa que a nuestros padres de la patria no les interesa para nada el país y lo único que estarían buscando, al parecer, es salvar a Keiko Fujimori y a Alan García de las investigaciones a las que son sometidos por el Ministerio Público. La cosa está clara, pues primero la emprendieron contra el Tribunal Constitucional, insisten en copar el Consejo Nacional de la Magistratura (encargado de nombrar a los jueces) y luego han puesto en la mira al Fiscal de la Nación. Ahora se debate la vacancia presidencial por incapacidad moral, figura que no tiene sustento jurídico, sino más bien político.

El constitucionalista Aníbal Quiroga ha definido muy bien lo que es la incapacidad moral al señalar que un mandatario puede ser vacado porque solo cuenta con una minoría en el Parlamento y sin que medie una justificación jurídica.

Es necesario, en todo caso, que nuestros congresistas respeten el debido proceso y permitan al presidente de la República ejercer su derecho a defensa, pues de lo contrario ellos serán los únicos responsables de que el Perú quede nuevamente postrado como en tiempos del fujimorismo o sea un apestado ante la comunidad internacional como lo fue durante el primer gobierno aprista, y entonces las calles hablarán.