El país está paralizado

El Perú de nuestros días parece ser el país de las contradicciones. Mientras que, por un lado, el gobierno busca promocionar las inversiones como motor de la economía; de otro, la reconstrucción de las zonas afectadas por las inundaciones y huaicos ocurridos a principios de año en el norte del país, ha quedado para las “calendas griegas” como si no hubiéramos aprendido nada de la tragedia de Pisco.

Y como si eso fuera poco, la mayoría fujimorista del Congreso vapulea ministros, amenaza con denuncias al Fiscal de la Nación y hasta hace gala de que podría pedir la vacancia presidencial.

Mientras tanto, no se está aprovechando la recuperación de los precios de minerales como el caso del cobre y el zinc que el país exporta, y nuestros padres de la patria siguen ocupados en poner zancadillas a los miembros del Ejecutivo como para demostrar que no están haciendo bien las cosas, en su creencia que eso les dará réditos políticos con miras al 2021, cuando la verdad de todo es que por osmosis les traerá un efecto negativo.

Además, basta echar una mirada a las cifras del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) desde hace cinco años para darse cuenta que son las zonas mineras, como Cajamarca y otras, las que ocupan los primeros puestos de ese nefasto ranking de la pobreza. ¿Quién en su sano juicio podría pensar que la población más desatendida del país va a diferenciar entre Ejecutivo y Parlamento a la hora de las urnas?

El presidente Pedro Pablo Kuczynski llegó al gobierno con un equipo de economistas que dio confianza a la población y su primer gabinete era visto como un gabinete de lujo, pero al parecer faltó muñeca ante las diversas piedras que fue encontrando en el camino. Sin embargo, no es momento de perder el tiempo. La situación no da para más y el ciudadano de a pie quiere soluciones para poder trabajar con tranquilidad y seguridad.

El Ejecutivo y el Parlamento deben ponerse de acuerdo para sacar adelante al país, para lo cual es menester destrabar las inversiones, mejorar el empleo, plantear una reforma educativa acorde con los tiempos y hacer que la salud llegue a las grandes mayorías. Es hora de echar a andar el país.