Fuerza Popular y la intolerancia

Con su pedido de boicot publicitario contra la revista Caretas, en la que el periodista Rafo León empleara en su columna de sátira política calificativos para caricaturizar a legisladoras de Fuerza Popular, el presidente del Congreso, Luis Galarreta, ha echado nubes negras sobre la libertad de prensa en el país.

Por cierto, no se trata de un hecho anecdótico sino, por el contrario, de una actitud más que preocupante que ha sido calificada como un atentado contra la libertad de prensa por el director de ese medio de comunicación que siempre se ha caracterizado por su defensa del sistema democrático frente a gobiernos autoritarios.

Ocurre, además, que la Constitución Política del Perú señala que es delito toda acción que suspende o clausura algún órgano de expresión o le impide circular libremente. Y una forma de impedir la circulación de un medio de comunicación es precisamente alentar un boicot publicitario para dejarlo sin ingresos. Pero no es la primera vez que Fuerza Popular muestra ese tipo de actitudes que rayan con la intolerancia propia de las dictaduras.

A principios de año, la lideresa de Fuerza Popular, Keiko Fujimori, defendió un proyecto de ley que limitaba el derecho constitucional a la libertad de prensa. Un proyecto que pretendía que los condenados por delitos de corrupción no puedan ser directores periodísticos, editores, productores, miembros del directorio, accionistas, gerente general o apoderados de medios de comunicación.

Bien decía Manuel González Prada en su obra Horas de Lucha que “…el periodismo guarda semejanza con el alumbrado público: suprimamos el petróleo, el gas o la luz eléctrica, y las ciudades más civilizadas se transformarán en bosques de bandidos; eliminemos los diarios, y en las naciones más libres surgirán los tiranos más inicuos y más abominables…”.

Por ello, Fuerza Popular debería corregir los arranques de intolerancia con la prensa, pues de lo contrario no estaría haciendo otra cosa que mostrando el fustán del Fujimontesinismo.