Fujimori y Montesinos dejaron escapar a Abimael

Fue en diciembre de 1990, dos años antes de que el GEIN lo capturara.

En 1990 extrañamente una orden presidencial impidió que Guzmán fuera capturado en una casa de Chacarilla del Estanque.

Mientras el terrorista Abimael Guzmán Reinoso era capturado por integrantes del Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) en una casa de Surquillo, Vladimiro Montesinos asistía a un coctel en la embajada británica y Alberto Fujimori estaba pescando en Iquitos. Estos personajes, estos siameses políticos, dejaron escapar al terrorista en diciembre de 1990.

En enero del 2008 el periodista Gustavo Gorriti realizó una investigación en la que daba cuenta que en 1990 Abimael Guzmán, junto a toda su cúpula, estuvo a punto de ser capturado pero una traición al más alto nivel echó por tierra la operación.

A inicios de diciembre de 1990, los analistas y mandos operativos del GEIN de la Dirección contra el Terrorismo (DIRCOTE) planificaron intervenir una casa de la calle Buenavista, en Chacarilla del Estanque, donde todo parecía indicar que se escondía Abimael Guzmán y su cúpula senderista.

El entonces director de la DIRCOTE, general PNP Enrique Oblitas, ordenó ejecutar un plan operativo inmediato, pero fue frenado por “órdenes presidenciales” e inmediatamente removido. Tras ser advertidos, Guzmán y sus secuaces escaparon.

Keiko Fujimori también  estuvo en el patio de Palacio recibiendo los saludos del mandatario, para su padre que ignoraba la captura de Guzmán.

Keiko Fujimori también estuvo en el patio de Palacio recibiendo los saludos del mandatario, para su padre que ignoraba la captura de Guzmán.

Gorriti señala que fue el general Pablo Rivera Portal, entonces director de la Policía Fiscal, quien llamó por teléfono a Oblitas para decirle que, por una orden presidencial, el operativo quedaba sin efecto.

Oblitas llamó la atención a sus subalternos: “¿Quién de ustedes ha abierto la boca?”, “¿Cómo pueden saber lo de la operación si esto era un secreto?”; estaba molesto y había que pensar de dónde salió la infidencia.

El periodista de investigación Miguel Ramírez recordó ayer que en el 2007 el terrorista Óscar Ramírez Durand “Feliciano” contó en su libro “El megajuicio de Sendero” que fueron avisados del operativo por una nota anónima deslizada por debajo de la puerta de la casa de Buenavista.

Esa misma tarde, Oblitas fue reemplazado por el general PNP-PT Héctor Jhon Caro, a quien se le ordenó dejar Huaraz, donde era jefe, para arribar a Lima con carácter de urgencia. La operación, por supuesto, se suspendió. “Le informamos a Jhon Caro sobre lo de Buenavista y él dijo: ‘Aquí no se hace nada’”.

Todas las versiones de los testigos, acerca del incidente, coinciden en que solo el exasesor del Servicio de Inteligencia Nacional (SIN) Vladimiro Montesinos y el entonces presidente Alberto Fujimori tenían el poder para efectuar tales maniobras.

“No sé cómo, pero por orden de la Presidencia esa captura importante que vas a hacer queda sin efecto”, recuerda Oblitas en su testimonio a Gorriti. Posteriormente, mientras Oblitas fue enviado como “adscrito” a la Dirección General de la Policía, sin siquiera un escritorio, el presidente Fujimori nombró a Rivera Portal nuevo Director Superior de la Policía Técnica.

Asimismo, un oficial que perteneció al GEIN confirmó en el 2011 a la revista Caretas que, entre el 2 y 4 de diciembre de 1990, Montesinos visitó la dependencia y se le puso al tanto de los detalles del operativo en Buenavista. El “Doc” solicitó mantenerlo en reserva y trabajarlo con los nuevos comandantes generales de las Fuerzas Armadas en 1991.

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