García habla y se ríe de la Fiscalía

La Línea 1 del Metro de Lima es el caso que ahora lo persigue; pero él, como siempre, jura que no es culpable de nada.

El expresidnete aprista trata de confundir  a la gente, pero nadie le cree.

ERNESTO TOLEDO BRÜCKMANN

“A Alan García nadie lo compra, nadie me ha dado un centavo y jamás he pedido un centavo”; aunque parezca poco creíble, es el propio exmandatario quien lo declara, luego que el pasado martes se presentara voluntariamente a la Fiscalía que investiga el caso de las supuestas irregularidades en la licitación de la Línea 1 del Metro de Lima.

Con la sonrisa de oreja a oreja, el ego por los aires y sacando pecho con la plena seguridad de los que saben que nunca les pasará nada, García pretende convencer a los peruanos que entre la empresa brasileña Odebrecht y su mandato no hubo nada irregular.

“He demostrado que había leyes desde el 2004 que establecen la necesidad y prioridad de terminar (las obras)”, señaló, tras descartar que el viaje que hizo al Cusco con el representante de Odebrecht en el Perú Jorge Barata o la reunión del Consejo de Ministros que se llevó a cabo en dicha ciudad, en febrero del 2009, haya tenido relación alguna con la aprobación de la licitación de la Línea 1.

Antes de retirarse sin responder preguntas de la prensa, García reiteró lo que suele comentar a través de redes sociales. “Lo que digo es muy simple: a otros habrán podido comprar, a mí no”, manifestó.

Exfuncionarios del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC) cumplen actualmente prisión preventiva por ser acusados de recibir sobornos de Odebrecht a cambio de la licitación de la obra; AG también lo sabía, pero hasta el momento no hay la certeza de que las iniciales sean del ex mandatario. Por lo pronto, el presidente de la Comisión Lava Jato en el anterior Congreso de la República, Juan Pari, sostiene: “El tema de las iniciales A.G. se debe aclarar. No sale en un solo sitio, sino en varios elementos. En ese documento de la Policía Federal se habla de la Interoceánica Sur, Interoceánica Tramo Norte, del Metro de Lima”.

En meses pasados, García, así como el extitular del MTC Enrique Cornejo y el exdirector ejecutivo de la Autoridad Autónoma del Tren Eléctrico (AATE) Oswaldo Plasencia, fueron incluidos en la investigación preliminar del caso, por supuestamente haber incurrido en el delito contra la administración pública. Frente a ello, la denuncia en contra del exmandatario fue presentada por la exprocuradora del caso Odebrecht Katherine Ampuero, mientras García dice que la licitación de la Línea 1 del Metro de Lima se convocó 10 meses después con la participación de cinco postores.

Oswaldo Plascencia, del casco, està siendo investigado.

Oswaldo Plascencia, del casco, està siendo investigado.

METRO DE LIMA: PRIMERA ESTACIÓN
Desde un inicio el Metro de Lima se convirtió en una obra cuestionada. El 19 de febrero del 2009 García, Cornejo y Barata, viajaron a Cusco para inaugurar un tramo de la carretera Interoceánica Sur. “Fue un viaje al Cusco reprogramado 48 horas después por mal tiempo, no tiene nada de sorpresivo…, todo es pura especulación, no tiene fundamento”, indicó García.

Se trataba de la única actividad del día, pero en la noche el mandatario convocó a su Consejo de Ministros. Según el acta de la sesión, el único punto de la agenda fue aprobar un decreto de urgencia para encargar al MTC la ejecución de obras del Metro de Lima.

Casi en simultáneo y en sesión de concejo municipal, el entonces alcalde de Lima, Luis Castañeda Lossio, aprobó la celebración de un convenio con el MTC para viabilizar la concesión de la referida obra.

Al día siguiente, Cornejo y el alcalde firmaron el convenio marco de cooperación interinstitucional para sacar adelante el proyecto. Ocho días después se publicó en el diario oficial “El Peruano” el Decreto de Urgencia Nº 032-2009, mediante el cual se transfería la entidad a cargo de la ejecución del Metro de la municipalidad al MTC.

Dinero Odebrecht coimas

Él dijo que no eran sus ratas, pero trabajó con ellas
Alan García jura que nunca recibió nada de Odebrecht.

IRREGULARIDADES DESDE EL SAQUE
El excongresista Juan Pari emitió un informe que, tras la primera Comisión Lava Jato que investiga a constructoras brasileñas por corrupción de funcionarios, daba cuenta de irregularidades en las disposiciones legales que fueron emitidas tras el primer decreto de urgencia relacionado al Metro de Lima.

El documento precisa que se le otorgó a la AATE una serie de prerrogativas en la ejecución del contrato sin necesidad de contar con el aval de la Contraloría General de la República, del Organismo Supervisor de la Inversión en Infraestructura de Transporte de Uso Público (OSITRAN) y hasta del propio MTC.

La cabeza de la AATE era Oswaldo Plasencia Contreras, cercano colaborador de Cornejo y exasesor de García, quien habría tenido plenos poderes para aprobar adendas adicionales de obras, expedientes técnicos definitivos sin necesidad de contar con la opinión de la Contraloría General de la República.

Jorge Cuba trabajò con García y està preso.

Jorge Cuba trabajò con García y està preso.

CONFESIÓN DE SOBORNOS
El 21 de diciembre del 2016, Odebrecht confesó al Departamento de Justicia de Estados Unidos que pagó US$29 millones en sobornos a altos funcionarios peruanos a cambio de la adjudicación de obras públicas entre 2005 y 2014.

Además, la empresa admitió que acordó pagar US$1.4 millones “a un funcionario de alto nivel del gobierno peruano y a miembros del comité de licitaciones” del Metro de Lima para ganar la adjudicación.

El 20 de enero del 2017, Odebrecht reconoció a la fiscalía peruana que pagó US$8 millones en sobornos por la licitación del Metro de Lima. El Ministerio Público determinó que Jorge Cuba, exviceministro de Comunicaciones, recibió US$2 millones y que Edwin Luyo Barrientos, exmiembro del comité de licitación, obtuvo US$300 mil.

Aquella noche, Luyo fue detenido en su casa en Pueblo Libre, hecho que mereció el saludo de Alan García: “Son ratas como esas las que ensucian grandes obras que sirven al pueblo”. Enrique Cornejo, por su parte, señaló que “si hay algún sinvergüenza que ha recibido una coima que le caiga todo el peso de la ley”.

En otro operativo, realizado el 24 de enero, fue capturado Miguel Ángel Navarro, extrabajador del despacho del viceministerio de Comunicaciones. Jorge Cuba retornó al Perú, proveniente de Miami, el 31 de enero. Días antes se había dictado una orden de prisión preventiva contra él.

Según la Fiscalía, Luyo y Navarro habrían sido los testaferros de Cuba. Hoy, los tres mencionados cumplen 18 meses de prisión preventiva.

Aunque García declaró que no era cercano a ninguno de los funcionarios detenidos, García y Cuba sí trabajaron juntos, específicamente a inicios de la década de 1990, cuando el exviceministro fue investigador en el Instituto para la Deuda Externa Latinoamericana (IDEL), presidido por Alan García.

Otro preso Miguel Àngel Navarro.

Otro preso Miguel Àngel Navarro.

¿COLABORACIÓN EFICAZ?
Tras ser detenido, la defensa de Cuba declaró que estaban por definir si se acogían a la colaboración eficaz. Sin embargo, no se ha iniciado ese proceso. “Nosotros solo estamos esperando qué es lo que van a plantear y qué es lo que le vamos a contestar”, dijo al respecto el abogado José Urquizo.

En el caso de Luyo, su abogado José Salazar ya ha señalado que “no va a haber colaboración eficaz ni nada”. Añadió que su patrocinado no tiene los requisitos necesarios para cumplir con un proceso de colaboración eficaz en la investigación de la Fiscalía.

NEGANDO CARGOS
A inicios de julio, Plasencia llegó a la Comisión Lava Jato y negó haber tenido influencia alguna en el nombramiento de Edwin Luyo como miembro del comité de licitación de la línea 1. Dijo que fue Cuba quien lo contrató.

“El Consejo de Ministros se reunió para estar junto a la nueva ministra del Interior y, posteriormente, conociendo que la Municipalidad de Lima había aprobado la transferencia al gobierno la ejecución del tren eléctrico, aprobó el criterio de un proyecto de decreto de urgencia”, explicó.

RECORDANDO AL TREN ELÉCTRICO
Los escándalos de corrupción referidos a esa obra llevan treinta años. Las generaciones pasadas asocian a García con un proyecto que prometía solucionar el tráfico de Lima pero resultó siendo un fiasco. Quienes vivieron la década de 1980 lo conocieron como el Tren Eléctrico. La obra recibió una inversión aproximada de 225 millones de dólares cofinanciados por el gobierno italiano, pero esto tampoco pudo concretarse debido a que el dinero presupuestado se había agotado; a esto se sumaron las denuncias de soborno, sobrevaloración de la obra y el manejo que se había dado al dinero. La ejecución de esta obra también fue la principal promesa electoral en 1987 del entonces flamante alcalde de Lima, Jorge del Castillo. La severa crisis económica por la que atravesaba el país producto de la hiperinflación, obligó a suspender la construcción y replantear su recorrido.

Ya nadie recuerda el 28 de abril de 1990, fecha en que, a tres meses de acabar su primer gobierno, García celebró la “inauguración” de un tren que nunca fue masivo ya que solo se utilizó como sistema alternativo para recorrer los 9.2 kilómetros de vía cuando se producía un paro de transportistas en Lima.

Una vez reelegido García en el 2006, dispuso que el MTC culminara la Línea 1, extendiendo su recorrido hasta la avenida Grau en el centro de Lima. Con ello, casi 21 kilómetros de viaducto elevado con 16 estaciones se pusieron en marcha, atravesando los distritos de Villa El Salvador, Villa María del Triunfo, San Juan de Miraflores, Surco, Surquillo, San Borja, San Luis, La Victoria y Cercado de Lima.

¿VOLTEAR LA PÁGINA?
Para el expresidente, los pedidos para acusarlo son un “deporte nacional”. Sin embargo, acusó a estas personas de no tener pruebas. “Yo no me voy a rebajar a pedir unos centavos, (tengo) el honor de representar al país”, indicó.

Pensando que la denuncia de irregularidades en la licitación de la Línea 1 es caso cerrado, García pretende voltear la página y pedir investigar el sobrecosto que habría en la licitación de la Línea 2 del Metro de Lima. “Los 34 kilómetros de la Línea 1, con todos los vagones, cuestan 2,100 millones de dólares si se hace hoy día; cómo es posible que por la Línea 2, que tiene 35 kilómetros, se paguen 5,800 millones de dólares, casi el triple”, apuntó. “Lo que digo es simple: a otro habrán podido comprar, pero a mí no”, añadió al retirarse de la Fiscalía. El Ministerio Público indaga el presunto pago de una coima al viceministro de Transportes del segundo gobierno de Alan García, Jorge Cuba, y otros funcionarios, por el presunto cobro de una coima a cambio de la licitación de la Línea 1 del Metro de Lima.

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