Alan jura que es inocente

García arma show tras acudir a fiscalía, dice que su ego colosal le impide recibir centavos y que no pondrá un pie en la cárcel pues no recibió dinero de nadie. Carlos Rivera señala que le da una respuesta política a un caso judicial.

Como de costumbre lo niega todo, pero están los indicios.

Henry Cotos Campeán

Al expresidente Alan García poco le faltó decir, al mismo estilo del reo Alberto Fujimori, ¡soy inocente! a su salida de la fiscalía que investiga el caso Lava Jato a la que acudió para rendir su manifestación por los sobornos que Odebrecht pagó, para conseguir la licitación de La Línea 1 del Metro de Lima, a los exfuncionarios de su segundo gobierno Jorge Cuba e Iván Luyo, quienes cumplen prisión preventiva.

Así lo manifestó el director de IDL y jurista Carlos Rivera, quien considera que García ha dado una respuesta política a un tema judicial en el que está seriamente comprometido, pero del que ahora pretende sacar partido debido a que el principal colaborador (Jorge Barata) ha decidido no declarar.

Tuit de Carlos Rivera Paz

DESIDIA
A Rivera no le sorprende la posición de García, quien siempre está negando todas las acusaciones en su contra, pero si le extraña la desidia del Ministerio Público para manejar las investigaciones sobre Alan García y Keiko Fujimori.

Sostuvo que eso le ha dado la oportunidad para aparecer ahora como que fuera el más interesado en que avancen las investigaciones, a tal punto que la citación de la Fiscalía ha sido sobre la base del pedido de García y no por insistencia del Ministerio Público.

Dijo que eso indica la forma desinteresada con que la Fiscalía afronta la investigación a García Pérez, quien plantea ese escenario básicamente para curarse en salud. “Está reaccionando ante un sentimiento de la ciudadanía que ocurre luego de la detención de Ollanta Humala”, declaró al diario UNO.

REACCIÓN POLÍTICA
El jurista sostuvo que todo el mundo dijo “si detuvieron a Humala por qué razón no detienen a García. Hay un sentimiento generalizado que García se la está llevando fácil y ante ello está reaccionando políticamente”.

En ese escenario García se mueve mucho mejor que otros –añadió Rivera- y por eso toma la iniciativa para que no lo critiquen por su negativa a dar la cara a la justicia. “Con eso –presentarse ante la Fiscalía que le es afín- pretende neutralizar a la opinión público que tiene en su contra”.

Dijo que lamentablemente en ese juego ha caído el Ministerio Público y García aprovecha la falta de interés de los fiscales para tratar de sacar ventaja y el camino se le facilita debido a que Jorge Barata, el principal colaborador en las investigaciones sobre Odebrecht, ha decidido no hablar, siendo una ventaja que corre a favor de García y Keiko.

Tuit de Daniel Urresti

Tuit de Daniel Urresti

NO ACLARA
Comentó que por eso García se ha dado el lujo de presentarse y ponerse en la boca del lobo (que tiene domesticado), pero debe quedar claro que García no tiene voluntad de aclarar nada y trata de salir del embrollo judicial de manera política.

De esta forma se pronunció Carlos Rivera después que Alan García hiciera un show desde temprano. A su salida de la Fiscalía, dijo que “he venido voluntariamente a prestar mi manifestación en este caso llamado Lava Jato y creo haber esclarecido bien que no tengo ningún tema por el cual reprocharme en este asunto”.

García negó haber “acelerado legalmente” la ejecución de la Línea 1 y descartó que el viaje que realizó al Cusco con Jorge Barata o la reunión del Consejo de Ministros que se llevó a cabo en dicho viaje de febrero del 2009 haya tenido relación alguna con la aprobación de dicha licitación.

Antes de retirarse repitió lo que escribe en las redes sociales. “Lo que digo es muy simple: a otros habrán podido comprar, a mí no”. “A mí, Alan García, nadie lo compra. Nadie me ha dado un centavo y jamás he pedido un centavo”. “A otros habrán podido comprar; pero a mí no”. Admitió: “He viajado muchas veces con Barata y 323 veces con otros empresarios para inaugurar obras”. Después subió a su automóvil, negándose a responder las preguntas de los periodistas.

Tuit de La Salita del SIN

CON MÓNICA DELTA
García no quiso responder a los reporteros que lo esperaban, pero luego no tuvo problemas en dar una entrevista a la periodista Mónica Delta de RPP; con quien tiene una vieja amistad que se remonta a su primer gobierno.

A sus anchas, Alan García se despachó pregonando su inocencia y negando haber recibido pagos de coimas o sobornos de parte de la constructora brasileña Odebrecht por la concesión de la Línea 1 del Metro de Lima.

Dijo que a él “nadie lo compra”, que tiene orgullo de haber sido presidente de nuestro país y que es un “deporte nacional” pedir que lo investiguen, recalcando que no hay pruebas que lo vinculen a actos de corrupción, como sí las hay contra Alejandro Toledo y Ollanta Humala.

“Es un deporte nacional decir por qué no acusan a Alan García… Yo tengo orgullo de ser presidente. Como decía un embajador norteamericano, (yo tengo) un ego colosal, no me voy a rebajar a pedir unos centavos”, aseguró.

Muy diferente fue ayer el rostro de García frente a Mónica Delta al que mostró cuando tuvo al frente a Fernando Olivera, quien en el debate de la última elección presidencial lo desenmascaró públicamente y le dijo todos los delitos y actos de corrupción que había cometido en apenas un minuto, cuyo video ha sido visto y reproducido por millones de personas.

Siguiendo el plan que tiene ahora para mostrarse como colaborador de la justicia, después de haber bloqueado todas las acusaciones en su contra y haberse acogido a la prescripción para evitar responder ante la justicia por los delitos cometidos en su primer gobierno, García dijo que cumplirá con todas la citaciones de la Fiscalía para defender su “honorabilidad”.

AL ATAQUE
Al referirse a sus críticos, dijo que “los que más hablaban de anticorrupción y de ladrones están en la cárcel, conozco a tres”, entendiéndose que se refería -sin mencionarlos- a Ollanta Humala y Nadine Heredia, quienes durante el régimen nacionalista fueron sus más duros críticos y hoy están sometidos a prisión preventiva, y también a Alejandro Toledo que está con orden de captura.

Sobre los funcionarios de su gobierno que están presos por haber recibido coimas, dijo no saber nada y aseguró que “la corrupción no es hacia arriba”. “Cuando un viceministro o un funcionario de abajo se corrompe, él usa sus comisiones, directores, hacia abajo para hacer lo que necesita para hacer su coima”, explicó.

Sostuvo que “cuando un presidente de la República pide 20 millones, o 35 y le dan 20, como en el caso de Toledo, él usa a los que tiene abajo”.

Tratando de deslindar con los expresidentes procesados o involucrados en casos de corrupción dijo “hagamos una diferencia muy clara entre esos señores, que están bien castigados por hablar tanto de anticorrupción, y en el fondo tenían el alma corrupta. No me tiren la inmundicia de su alma a mí”.

NUNCA EN LA CÁRCEL
Alan García se mostró confiado en que nunca pisará una cárcel como Ollanta Humala o el propio Alberto Fujimori, ya que “jamás he recibido un centavo de nadie” y “nadie podrá decir nada”, asegurando que “yo tenía obsesión de terminar el tren eléctrico”.

Al referirse a la situación de la última pareja presidencial, dijo que fue “doloroso” ver la caravana de vehículos oficiales y de prensa que trasladó a Ollanta Humala y a Nadine Heredia a la cárcel, en especial por el hecho de que la pareja tiene hijos menores.

“No hay que separar a una madre de sus hijos”, dijo en referencia a la ex primera dama, aunque luego recordó que la pareja Humala-Heredia “me destruyó políticamente” durante el régimen pasado.

Tuit de Rosa María Palacios

ROSA MARÍA PALACIOS Y FERNANDO OLIVERA
García no puede alegar inocencia
En las redes sociales los apristas seguidores de Alan García, trataron de desestimar las acusaciones en contra de su líder. Ante ello Rosa María Palacios dijo que quienes quieren saber un poco de la historia de AG pueden consultar el libro “El caso García” de Pedro Cateriano.

Tuit de Pedro Cateriano

“Los hechos están narrados en el libro, no hay polémica en esto, lo que sí le puedo decir con toda claridad es que lea con detenimiento y paciencia, tome nota, indague, si usted encuentra un hecho falso, el señor Cateriano podría ser demandado por difamación. Ese libro se publicó en 1994, pero hasta el día de hoy nadie lo ha denunciado”, comentó.

Fernando Olivera dijo que García no puede alegar inocencia, pues nunca ha dado cara a la justicia y si quiere hacerlo que empiece por responder las fechorías que cometió en su primer gobierno, las mismas que siguió haciendo en su segundo gobierno. “Que no pretenda ahora lavarse la cara con fiscales que le son serviles. La historia lo juzgará como el expresidente que siempre huye de la justicia. Con verdaderos fiscales ya estaría en prisión”, afirmó.

Sus funcionarios recibieron millonarias coimas y no vio nada.

Sus funcionarios recibieron millonarias coimas y no vio nada.

IGUAL QUE GARCÍA LO NIEGA TODO
Hoy le toca responder a Cornejo
Enrique Cornejo, exministro de Transportes y Comunicaciones del segundo gobierno aprista, responderá hoy ante el fiscal Hamilton Castro por el caso de la Línea 1 del Metro de Lima, en el que la empresa brasileña Odebrecht habría sobornado a funcionarios del Estado.

Cornejo confirmó ayer su asistencia a la diligencia fiscal y aseguró que dirá “toda la verdad que conozco. En lo que respecta a mi acción como ministro, puedo dar fe de que la obra, la Línea 1 tramo 1 del Metro, está bien construida y los costos corresponden a lo que dice el documento”.

Sobre los funcionarios que han sido acusados de recibir sobornos de Odebrecht y que hoy purgan prisión preventiva (Cuba y Luyo), Enrique Cornejo dijo que “ellos tendrán que decir en qué condiciones, para qué y para quiénes cobraron esas coimas. En lo que a mí respecta, no tengo nada que ver con ese asunto”.

Cornejo sostuvo que “hay una vulnerabilidad en la gestión pública, yo demostraré que no tengo nada que ver con el tema de la coima y la ilegalidad, y que sí tengo que ver con una buena gestión”.

ALGO MÁS
García acudió al Ministerio Público para declarar sobre los presuntos pagos de sobornos que Odebrecht entregó a altos funcionarios por la Línea 1 del Metro de Lima, durante el segundo gobierno aprista.