Cambio climático, deforestación y minería, la causa de los desastres

Expresa el estudioso Jaime Llosa Larrabure quien asegura que con determinadas medidas se hubiera podido aminorar los daños que causan los huaicos
e inundaciones.

Estragos por huaicos e inundaciones

Denis Merino

Los desastres que como consecuencia de los huaicos e inundaciones suceden en nuestro país podrían haberse previsto si con años de anticipación se tomaban medidas que minimicen estos efectos que causan tanto dolor en miles de peruanos.

Estudioso del Cambio Climático (CC), sobre el que tiene tres libros escritos, Jaime Llosa Larrabure declaró al diario UNO que el fenómeno que se presenta no es como algunos aseguran consecuencia de un Niño Costero, aunque podría tener algo de eso. “Lo que pasa es todo está alterado, es lo que se conoce como Eventos Extremos”.

“Los niños ocurren en el norte con grandes lluvias y con sequías en el sur, este podría ser uno algo extraño pero los mayores causantes de lo que padecemos son tanto el Cambio Climático como el haber deforestado los cerros: Las raíces de los arboles frenaban el paso del agua y recargaban los acuíferos, lo que ya no sucede y los suelos están erosionados también por el sobrepastoreo” anotó.

Jaime Llosa Larrabure

Jaime Llosa Larrabure

RELAVES
Mencionó como otro de los responsables a las empresas mineras que exploran en las alturas y arrojan los relaves mineros a los ríos causando erosión y contaminación en el agua que consumen los animales, malogrando la agricultura y secando los pastos y los bofedales. Ese drenaje ácido no deja que crezca nada y contribuye a la escasez de agua.

Explicó que los bofedales son ecosistemas claves en un medio con clima variable y severo para los organismos y para la producción agrícola de los habitantes de las grandes alturas de los Andes.

“Además, constituyen ambientes apropiados para numerosas especies de fauna y flora nativa, tienen gran influencia en el microclima local, atenuando la sequedad en lugares de clima árido o semiárido del invierno.”

Precisó que el uso de los bofedales por los pobladores y comunidades campesinas es muy antiguo y en épocas secas se convierten en importantes fuentes alimenticias para el ganado principalmente para llamas, alpacas, vicuñas. “Son oasis de agua y vegetación verde de los cuales el ser humano y la fauna andina se nutren”.

Llosa dice que también hay responsabilidad de lo que sucede son los funcionarios del Ministerio de Energía y Minas, por otorgar permiso a las mineras en cabeceras de cuencas y permitir que con sus operaciones de tajo abierto contaminen ríos y naturaleza en general. “La ley especifica que hay que proteger las cuencas, lo que no se cumple”, anota.

MÁS RESPONSABLES
“Un ejemplo claro es el de Tamboraque en San Mateo, Huarochiri, donde se permitió a una minera que entierre sus desechos junto al río Rimac, esos relaves penetran en el río que nos abastece por lo que tomamos agua con metales pesados.”

Dijo que también son responsables las municipalidades que otorgan permisos o no se preocupan de la construcción de viviendas en los cauces o en las orillas de los ríos, por lo que siempre estarán expuestos a estas situaciones de desastre “sin tener en cuenta que los ríos siempre recuperan sus espacios”.

“Antes las orillas de los ríos tenían tenían, además de árboles y carrizos que servían para las construcciones de casas, ahora ya no, entonces se desbordan por las quebradas malogrando casas y chacras.”

Llosa criticó asimismo a Sedapal por invertir en infraestructuras “grises” de cemento y por permitir que las aguas de tratamiento de Taboada que se hizo durante el gobierno de García vayan al mar en vez de ser reutilizadas como en otros países. “Son veinte metros cúbicos por segundo que van al mar y que podrían servir para regar veinte mil hectáreas de cultivos y si son tecnificadas treinta mil hectáreas”.

CAMBIO CLIMÁTICO
El ingeniero agrónomo especialista en Desarrollo Rural en una universidad europea precisó que, según dos especialistas del Centro Tyndall de Inglaterra, entidad especializada en el tema del Cambio Climático Global, el Perú es el tercer país con más riesgos climáticos a nivel mundial.

“Al mediano y largo plazo, la recurrencia de fenómenos climáticos estará afectando la seguridad energética y alimentaria del Perú y, por lo tanto, poniendo en riesgo el desarrollo del país. En este contexto, toda inversión (pública, privada, social, etc.) que se oriente al desarrollo debe considerar estas condiciones recurrentes”, dicen los expertos ingleses.

Llosa añade que “de otro lado, dada la gran diversidad territorial y geomorfológica del país, se genera no solo una gran biodiversidad (somos uno de 16 países megadiversos a nivel mundial), sino también múltiples pisos ecológicos (casi 84% de las zonas de vida del mundo) y de climas (28 de 35 climas mundiales)”.

CALAMIDADES
Puntualiza “esa diversidad también está referida a la variedad de peligros naturales en nuestro territorio: heladas, aluviones, aludes y avalanchas, inundaciones, sequías, vientos huracanados, deslizamientos, entre otros peligros meteorológicos, y al estar en el Anillo de Fuego del Pacífico, tenemos alta sismicidad y vulcanismo”.

Anota seguidamente que los expertos precisan que entre los principales y previsibles impactos del CC está el incremento de los eventos climáticos peligrosos y extremos, como es el caso de heladas, sequías y del fenómeno El Niño, así como el retroceso de glaciares tropicales que representan un importante recurso natural y paisajístico.

“Se estimaba en 22% el retroceso de la superficie glaciar del país y ahora habría llegado al 50 por ciento, con una pérdida de cerca de siete mil millones de metros cúbicos de agua, que equivale al consumo de 10 años de Lima, lo que se traduce además en una menor capacidad de respuesta al cambio climático por parte de las regiones más pobres del Perú.”

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