Periodistas sufrieron 114 ataques en 2016

Un balance de lO que pocos hablan. Un periodista fue asesinado en la cabina de transmisión de la radio, en pleno programa, en Camaná.

Periodista radial Hernán Choquepata Ordóñez, asesinado en Camaná.

Denis Merino
Diario UNO

Durante el año que terminó se produjeron 114 atentados contra periodistas y en uno de ellos falleció un hombre de prensa en Camaná, informó la Oficina de Derechos Humanos del Periodista de la Asociación Nacional de Periodistas (ANP).

El caso de mayor gravedad se registró el 20 de noviembre en Camaná, donde el comunicador Hernán Choquepata Ordóñez fue asesinado en la cabina de transmisión de radio La Ribereña, cuando conducía su programa “Habla el pueblo”.En sus programa se pronunciaba gente descontenta con la acción de autoridades y políticos de la provincia.

Recuerda la filial de la ANP que una semana antes de su asesinato, Choquepata crítico a los alcaldes de Camaná y Mariscal Cáceres.

CRIMEN IMPUNE
“Lamentablemente hasta hoy el crimen sigue impune aunque el Ministerio del Interior ha incluido este caso en el Programa de Recompensas y ofrece hasta 20 mil soles a quien brinde información relevante sobre el paradero de los culpables de este asesinato” dijo Zuliana Laynes secretaria general de la ANP.

Reveló asimismo que en setiembre pasado el periodista de Huaura Ronald Ormeño Gonzales sufrió carcelería por no haber cumplido con el pago de la reparación civil fijada en primera instancia en un proceso por difamación en su contra.

“En promedio se atacó a un periodista cada tres días” precisó la representante de la decana de las instituciones que agrupa a los periodistas.

AGRESIONES
Un total de 38 periodistas sufrieron agresiones físicas y verbales mientras que 21 padecieron amenazas y hostigamientos, 27 presiones jurídicas y 12 presiones administrativas, otras formas de agresión.

También se produjeron trabas al derecho a la información, tres atentados contra casas de periodistas con obvios dines de amedrentamiemto y tres robos a comunicadores.

En 45 de casos los atentados los cometieron funcionarios públicos, 39 civiles, 21 elementos no identificados y nueve por policías, militares y serenos.

AÑO ELECTORAL
“Fue más peligroso para los periodistas por ser un año de elecciones generales en las que los colegas denunciaron actuaciones irregulares de algunos candidatos, lo que molesto a sus familiares y militantes” expresó Laynes.

El total de atentados, 18 se produjeron en Lima, 9 en Arequipa y 8 en Huaraz, a los que le siguen Huaura con siete, Cusco, Huamanga y Maynas con cinco; Abancay, Cajamarca, Chiclayo, Chota, Santa, Huancayo, Lambayeque, Paita, Piura, Trujillo, Alto Amazonas, Barranca, Callao, Huaral, Huari, Tambopata, Yauli, Andahuaylas, Camaná, Moyobamba, Parinacochas, Talara, Tayacaja y Tumbes.

El informe de la ANP menciona también como agresiones los juicios abiertos a periodistas por sus informaciones.

Entre los agredidos, 51 periodistas pertenecían a estaciones de radio, 39 a prensa escrita, 21 a televisiva y 3 a prensa digital. 73 hombres y 30 mujeres fueron los afectados así como once medios de comunicación.

AMÉRICA LATINA
El Observatorio de la Libertad de Prensa de Latinoamérica, con sede en México, lleva una cuenta fatal de periodistas asesinados, y contabilizó 60, es decir uno cada seis días como promedio, durante el recién terminado año 2016.

La lista trágica la encabeza México, con 22 periodistas asesinados en su mayoría por sicarios que recibieron el encargo de silenciarlos para siempre porque sus denuncias, informaciones y comentarios afectaban intereses corruptos y de otras modalidades delincuenciales.

El país azteca tiene el triste título de ser el peor país de América Latina para ejercer el periodismo, pues allí la vida de un comunicador no vale nada frente al poder de las mafias políticas y el narcotráfico sanguinario y corruptor.

Una evaluación de Reporteros sin Fronteras sobre los asesinatos de periodistas, dice lo siguiente:

El contexto en el que ocurren estos asesinatos suele ser muy similar: se trata de regiones alejadas de las grandes ciudades y de periodistas –a menudo locutores de radio o corresponsales locales– que cubren temas locales judiciales, sociales o relacionados con el crimen organizado y la corrupción, que son asesinados por sicarios en la calle, cerca de su domicilio o de su trabajo. En ocasiones las víctimas ya habían denunciado haber recibido amenazas tras realizar investigaciones o después de difundir o publicar información.

IMPUNIDAD
Cuando se cierne la duda, las autoridades policiales y judiciales descartan lo más rápidamente posible que el móvil del crimen esté relacionado con la profesión de la víctima, ponen en tela de juicio la calidad de su trabajo periodístico e incluso pueden decir que existían nexos entre la víctima y grupos criminales locales.

“Esta oleada de violencia en el continente, particularmente en México y América Central, ha hecho que esta región se encuentre entre las más peligrosas del mundo para ejercer la profesión periodística. Si a esto se suman las innumerables agresiones, los secuestros, las desapariciones forzadas, las amenazas y los casos de hostigamiento judicial, podrá constatarse el clima de terror que viven los periodistas y en el que, evidentemente, estos no tienen cabida. Ante este sombrío balance, es muy importante que los dirigentes de la zona tomen consciencia de su responsabilidad y hagan su mayor esfuerzo para parar esta espiral mortífera”, añadió”Este balance de asesinatos de periodistas realizado a mediados de año augura que 2016 será un año terrible en América Latina”, señala Emmanuel Colombié, responsable del Despacho América Latina de Reporteros Sin Fronteras. .

Recordemos lo que contempla la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la Organización de Estados Americanos (OEA): “El asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión. Es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación adecuada”.

OEA NO HACE NADA
Algunos Estados de la OEA parecen haber olvidado estos principios, pues aún no consideran la protección de periodistas una prioridad. Así, en toda la zona, sólo Colombia y México han puesto en marcha mecanismos nacionales de protección.

Estos dispositivos, si bien tienen el mérito de haber sido creados, no logran cumplir su función principal y carecen de recursos financieros, humanos, así como de independencia frente al poder político. En Guatemala, bajo la fuerte presión de organizaciones de la sociedad civil y de asociaciones de periodistas, se está elaborando un mecanismo.

En Honduras, frente a la impunidad casi total de los crímenes cometidos contra periodistas, RSF insta a la creación de un organismo independiente de investigación, competente, con personal bien capacitado y calificado, que pueda identificar claramente si existe una relación entre el asesinato de los periodistas y su actividad profesional, y darla a conocer públicamente.

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