Odebrecht y los concursos periodísticos

Políticos, periodistas y personajes de todo pelaje han pasado por los eventos relacionados a los concursos periodísticos auspiciados por la empresa brasileña.

Jorge Barata de Odebrecht (lado de Garcia) participó en reuniones concursales y con la socialité limeña.

Eduardo Abusada Franco
Colaboración

La mujer del césar no solo debe ser la mujer del césar, sino aparentarlo. Dice un muy antiguo —y machista, ahora que lo pienso bien— refrán. Si uno es personaje público o ejerce una función en la cual puede determinar el manejo de dineros públicos, debe evitar situaciones que se prestan a perspicacias. Sobre todo en sociedades como la nuestra, donde el chisme va primero que los hechos.

Una página web que nació de la cloaca periodística ha publicado hace poco unas fotos donde se ven a diversos personajes públicos en eventos sociales de Odebrecht. Personajes como Villarán, Lourdes Flores, Diego García Sayán, Jorge Muñoz, etc. La firma un periodista de pacotilla que no menciono porque gente de esa laya me da arcadas. Por cierto, son fotos públicas de una revista de sociedad, así que de investigación hay poco. Como sea, puede que tales personajes estén metidos en “favores” recibidos o dados a Odebrecht. A estas alturas, no me causa sorpresa nada. Pero, el artículo tampoco prueba nada. La típica nota que usa el condicional como prueba de veracidad: sería, habría, estaría…etc.

Así pues, en lo que no se puede caer es en creer que cualquier foto en A o B reunión te haga cómplice de alguien o algo. Claro, si uno es recurrente en las apariciones pues ya se aplica lo de “dime con quién andas, y te diré quién eres”.

Y lo digo porque estaba recordando que me invitaron a la presentación del libro con las crónicas ganadoras del Segundo Concurso de Periodismo auspiciado por Odebrecht en 2014, si mal no recuerdo. Fue a un breve desayuno en el Hotel Country (a donde voy con alguna frecuencia al Bar Inglés a tomar una copa…sí, soy caviar). En la reunión estuvieron periodistas de mucho recorrido y prestigio. Nos regalaron el libro pagado por Odebrecht con crónicas de los ganadores del segundo concurso. Bonita edición. El jurado de ese concurso tuvo a periodista de, hasta donde puedo saber yo, trayectoria limpia y decente como Jaime Bedoya (de quien compilé un libro, para que no se diga que oculto información), y el consagrado cronista Julio Villanueva Chang. Es más, el libro tiene un prólogo de Jorge Barata, ahora colaborador eficaz de la justicia brasileña.

Por supuesto, el jurado del citado segundo concurso también estuvo conformado por personas de, a mi juicio, ética relativa como Raúl Vargas, y otro sin ninguna ética y de conductas ilícitas e indignas para cualquier periodista (además dueño de una prosa sin ningún talento) como Hugo Guerra [no entiendo por qué Odebrecht puso de jurado de concurso de crónicas periodísticas a alguien totalmente desangelado para tal oficio].

No obstante, en modo alguno se puede decir que dichas personas (incluidas el señor Guerra que se presta a la manipulación de audios con Chlimper), solo por el hecho de haber sido jurados, sean parte de la red de corrupción de Odebrecht. Como tampoco se puede decir que este humilde servidor sea parte de ello porque fue a tal desayuno. A lo mucho acepté un café y un pan con mantequilla. Tampoco se puede decir y ni siquiera insinuar que los ganadores de los concursos periodísticos —en sus varias ediciones— auspiciados por la firma (o mafia) brasileña estén metidos en algo chueco. No obstante, sabiendo todo lo que ahora hay, ni me aparecería por dicho evento.

Corolario: Por ello, a veces es necesario evitar las frivolidades de la socialité. Por experiencia les digo, que en tales salones, el que no cae resbala, y hasta los inocentes pagan por pecadores. Más aún cuando existe en este país mucha gente que practica el arte del cuchillo a sueldo y no el periodismo. Un periodismo en el que muchos plumíferos, como dice mi amigo Jota Hurtado, ya ni siquiera patinan, sino que esquían. Y poco les importa poner en duda su honor profesional.

Pd. Como resulta obvio, políticos, periodistas y personajes de todo pelaje han pasado por los eventos relacionados a los concursos periodísticos auspiciados por Odebrecht. Empresa, que como parte de su trabajo de ganarse a la sociedad (y como fin subalterno e indirecto, envilecer al país), auspiciaba todo tipo de actos, como premios de desarrollo sostenible hasta campeonatos deportivos. Claro, ahora ya sabemos con qué fines y de dónde salía la plata.

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