Un año bajo fuego

Ocho muertos, cientos de casas destruidas y más de 11 mil hectáreas de terrenos consumidas por el fuego es el saldo de una serie de incendios de proporciones en la capital y el interior del país que dejaron a su paso dolor y desolación este 2016.

Bomberos apagando incendio

Este año Lima fue sacudida por tres incendios que hasta ahora siguen en investigación, no se sabe sus causas y continúan envueltos en un velo de misterio mientras que la teoría sobre que al menos uno de ellos pudo ser provocado cobra más fuerza.

El incendio de Larcomar es aún un misterio, la comunidad shipiba de Cantagallo continúa en la calle tras quemarse sus precarias viviendas, tres bomberos murieron en un incendio en el almacén del Ministerio de Salud y más de 11 mil hectáreas de terrenos fueron arrasadas por el fuego en el interior.

Estas tragedias remecieron al Gobierno que dio una serie de beneficios a los bomberos y modificó la ley sobre supervisiones en negocios y edificaciones.

Sin embargo, hay algunos representantes de hospitales o de centros comerciales en la capital que siguen maltratando a los bomberos tal como ocurrió en el último amago de incendio en el Jockey Plaza donde un inspector de seguridad se refirió despectivamente sobre la labor de los hombres de rojo. Sobre esto hay que trabajar.

Incendio en Larcomar

Incendio en Larcomar

NOVIEMBRE LA TRAGEDIA DE LARCOMAR
El incendio que más controversia causó y sigue causando fue el producido en el centro comercial más importante del país: Larcomar.

En pleno corazón de Miraflores y a dos días de la llegada del presidente de los Estados Unidos, que justamente se iba a hospedar en el hotel Marriot para asistir a la cumbre del APEC, el incendio motivó una serie de conjeturas sobre si fue provocado y con qué intención.

Esa mañana del jueves 17 de noviembre todo empezó con un amago de incendio. Los medios informaban de a pocos debido a que era muy temprano y no había público y los negocios estaban cerrados. Sin embargo, una gran cantidad de humo negro empezó a salir de las chimeneas del local y copar sus ambientes. La versión de personas atrapadas cobraba más fuerza.

La tensión aumentó cuando un grupo de familiares de trabajadores de Larcomar llegó al lugar asegurando que estaban atrapados.

Poco después, los cuerpos de los trabajadores Joel Mario Condori Rejas, Zoledad Moreima Oliveros Trujillo y Sonia Graciela Repetto Chamochumbi fueron encontrados por los bomberos junto con la verificación de la desidia con que trabajan las autoridades locales y algunos empresarios.

La Policía acaba de señalar que el siniestro fue provocado por un agente externo, es decir por gente ajena que no tenía nada que hacer en las instalaciones de la sala 10 del cinema UVK, donde se inició el fuego. Este caso continuará el 2017.

OCTUBRE ADIÓS HÉROES DE ROJO
El segundo incendio que dejó una huella dolorosa en el país se produjo el 18 de octubre en un almacén del Ministerio de Salud (Minsa) en El Agustino que fue controlado después de 13 horas de trabajo.

Aún no se sabe dónde empezó, unos dicen que fue una fábrica de zapatos donde se inició el fuego y los trabajadores de este local aseguran que el fuego se generó en el depósito estatal.

Durante la madrugada del día siguiente tres bomberos fueron reportados como desaparecidos. “Sabemos de quién se trata por la lista de bomberos que vinieron a la emergencia, pero no los hemos podido reconocer por el estado en que se encuentran, solo los tanques de oxígeno nos indicaban que eran ellos”, dijo el comandante Manuel Vera.

Durante la mañana del 19, luego del trabajo de remoción de escombros fueron hallados los cadáveres del subteniente Alonso Salas Chanduví, el teniente brigadier Raúl Lee Sánchez Torres y el seccionario Eduardo Jiménez Soriano, quienes perecieron cuando una pared les cayó encima al tratar de apagar las llamas de la fábrica de zapatos.

Las causas del siniestro aún continúan en investigación a pesar que por aquellas fechas se aseguró que se entregaría un informe final luego de diez días.

Los reflectores apuntaron a la trágica muerte de los héroes de rojo y dejaron de lado el detalle de las declaraciones de la ministra de Salud, Patricia García, quien dijo a las horas de iniciado el incendio que se había consumido el 80% de documentos en el almacén para luego rectificarse al día siguiente.

Incendio en Cantagallo

EN EL RÍMAC LA DESIDIA DE CANTAGALLO
El incendio más devastador por las pérdidas materiales fue el de Cantagallo en el Rímac donde vivía la comunidad shipiba en la capital desde el 2001. La noche del 4 de noviembre más de 400 viviendas de toda la comunidad fueron arrasadas que dejó a su vez más de 4 mil damnificados.

El incendio se inició en el mercado de Cantagallo a la medianoche y se habría producido por un cortocircuito. Luego de 15 días de agonía perdió la vida en el Instituto de Salud del Niño en San Borja un menor de 11 años que había sufrido quemaduras en el 55% de su cuerpo, informó su madre Virginia Rojas.

Actualmente la comunidad shipiba se encuentra en la calle viviendo en el mismo sector rimense. La semana pasada, el presidente Pedro Pablo Kuczysnki l aseguró que los shipibos podrán tener su vivienda construida en aproximadamente un año en el mismo lugar. La teniente alcaldesa Patricia Juárez dijo que la comunidad podría vivir mientras tanto en casa de sus familiares o en la zona de Martinete en el Cercado de Lima. Sin embargo llama la atención que pese a estar 15 años en el lugar tenga que ocurrir una desgracia para que las autoridades trabajen en el tema.

MADRE MUERE EN INCENDIO DIO SU VIDA POR SU HIJO
Una humilde vendedora murió al salvar a su hijo de un incendio desatado en el local de venta de colchones donde trabajaba en San Juan de Lurigancho.

El fuego se inició en el tercer piso de un edificio comercial, al parecer, por un corto circuito, y se propagó rápidamente en los inmuebles colindantes, debido al material inflamable.

Jessica Cuéllar, salvó de morir a su niño de 3 años de edad.

“Hizo lo posible por sacarlo por la ventana y lo tiró. Nosotros (los vecinos) agarramos al niño”, contó un testigo.

Veinte unidades de bomberos llegaron hasta el lugar para controlar el siniestro, pero como sucede lamentablemente en otros casos, demoraron debido a la escasez de agua que hay por la zona

INCENDIOS FORESTALES
Bosques quedaron en cenizas
Desde setiembre hasta inicios de diciembre se han producido varios incendios forestales en todo el país debido a la sequía y prácticas agrícolas en el lugar. Tres incendios forestales devoraron gran parte de la biodiversidad de Satipo (Junín), Carabaya (Puno) y Yurimaguas (Loreto). El fuego consumió más de 35 mil hectáreas de bosques y plantaciones en las tres provincias.

En el caso de Satipo, el siniestro se inició en la margen derecha del río Ene, ubicado en el distrito de Río Tambo y pese a las labores de los bomberos y de la población el fuego revivió y se expandió a lo largo de las plantaciones.

En la región Ancash también se produjeron cuatro incendios forestales que destruyeron más de 2,500 hectáreas de pastizales. El sector agropecuario fue el más afectado, se calcula que este afecto a 1,200 animales.

Los incendios también afectaron territorios de Cajamarca, Piura, y Lambayeque.

Según imágenes satelitales aproximadamente 2,560 hectáreas (3,510 campos de fútbol) han sido quemados en 7 zonas protegidas. El SERNANP señaló que la causa de esta serie de incendios está relacionada a las malas prácticas de quema de pastos y zonas agrícolas durante una época de intensa sequía.

INFORMALIDAD Y LEGISLACIÓN
El 2016 tuvo más incendios
Sin que termine, este 2016 ha presentado más incendios que el año pasado. Según los bomberos las emergencias por incendios aumentaron en un 21% en comparación con el año pasado con más de 12 mil incendios en todo el país.

“En el 2015 los bomberos trabajaron en 9,473 incendios en todo el año. En la pasada Navidad se atendieron 95 incendios solo en Lima Callao e Ica, señaló el comandante Jorge García.

Este incremento en el número de incendios tiene el mismo origen de años pasados: falta de prevención y una endeble legislación tras la aprobación de la norma que vuelve los certificados de Defensa Civil permanentes en lugar de darles la vigencia de dos años.

“Los peruanos no estamos listos para tener una norma como esta. Un día acomodan el local para la inspección de Defensa Civil y en dos días ya pusieron más sillas o más mercadería. Y esto ocurre en todo nivel, desde locales informales hasta grandes centros comerciales”, señaló un oficial de bombero a este diario.

A pesar del incendio que se produjo hace quince años en Mesa Redonda que dejó 279 muertos, el centro de Lima sigue siendo el lugar donde se producen más siniestros, detallaron los bomberos en un informe que abarca el 2014 hasta noviembre de este año.