Animales nocturnos

MIRADA LÍQUIDA | CRÍTICA

“Animales nocturnos”  tiene tres nominaciones a los Globos de Oro 2017

Rodrigo Portales Fidel

“Animales nocturnos” tiene tres nominaciones a los Globos de Oro 2017 en las categorías de Mejor Dirección y Mejor Guión, ambas para Tom Ford, y Mejor Actor de Reparto.

Tom Ford sorprendió a todos hace siete años dando el salto de las pasarelas y el mundo de la moda a la pantalla grande del cine con la estilizada y emotiva “A single man” (2009). El afamado diseñador estadounidense entrega este año su segundo esfuerzo como cineasta: “Animales nocturnos”, un thriller oscuro, triste, arriesgado y un tanto rebuscado en su propuesta narrativa, que ganó en el pasado Festival de Venecia el Gran Premio del Jurado.

Basada en la novela “Tony and Susan”, de Austin Wright, y con guión escrito por el propio director, “Animales nocturnos” cuenta dos historias en paralelo. Una es la de la galerista Susan Morrow que un día recibe el manuscrito de su exmarido y escritor Edward, en cuya lectura se sumerge mientras va rememorando momentos de su pasada vida amorosa con él. Otra es la de los personajes del libro, una familia cuyas vacaciones se truncan de forma inesperada y trágica en medio de la carretera. Lo interesante es que Susan recrea la ficción imaginando que los personajes son ella y su expareja, además de la hija que tuvo luego de que ambos se separaron.

Contraponer ficción y realidad, contar una historia dentro de otra y que el suspenso o la intensidad de una repercuta directamente sobre la otra, es lo que propone Tom Ford en esta cinta formada de capas narrativas que se conectan y relacionan, y que se asemeja a títulos como “Las horas” (2002) de Stephen Daldry, entre otros que incursionan en el terreno de lo metalingüístico. En “Animales Nocturnos” el relato avanza y retrocede en algunos tramos de manera fluida, creando atmósferas de angustia e incertidumbre –como en la secuencia del ataque a la familia en la carretera–. En otros momentos, el ornamento y lo artificioso se impone en las imágenes.

Pese a los reparos, el conjunto brilla sobre todo por el trabajo de un reparto encabezado por una magnífica Amy Adams (Susan) secundada por Jake Gyllenhaal (Edward), ambos con un pie en la realidad y otro en la ficción, y Michael Shannon en el papel de un sheriff sin escrúpulos que ayudará a consumar la venganza final del relato.

Además de su construcción cinematográfica, “Animales nocturnos” puede verse como un inquietante y violento thriller de venganza, que conmueve y ahonda en los miedos y culpas de su hipersensible lectora y protagonista. En su corta y ascendente filmografía, Tom Ford sigue dando personajes que enfrentan la soledad existencial, la crisis de la madurez y la opresión del entorno familiar y social, escarbando en la memoria personal.

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